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Opinión

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AICM: T1, T2, T3… ¿T4?

Rosario Avilés | Despegues y Aterrizajes

Durante las mesas redondas organizadas por la Fundación Espinosa Yglesias acerca del futuro aeroportuario del Valle de México, se mencionó un caso que dejó con bastantes interrogantes a los asistentes al Foro. Uno de los participantes mencionó un proyecto que se realizó en el 2019 (unos meses después de la cancelación del Nuevo Aeropuerto de la Ciudad de México, NAIM) y mientras se estaba cocinando el proyecto del Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA), pero aún no se anunciaba oficialmente.

Ya entonces se hablaba de construir una Terminal 3, cuyo proyecto sí fue presentado a la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (la SCT de entonces) y la cual -suponemos- fue considerada en esos momentos. Esta terminal estaba planeada para ubicarse donde estaban los hangares de Aeromar, Aviacsa, Marina y demás, pero nunca llegó a concretarse porque lo que el gobierno de entonces quería no era aumentar el número de pasajeros en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM), sino reducirlo para que las aerolíneas se vieran obligadas a ir al AIFA y con ello demostrar que dicho proyecto había sido exitoso.

Lo que pocas personas saben es que existió otro proyecto, la Terminal 4 (T4) que, como en el aeropuerto de Barajas de Madrid, debería ubicarse lejos de los edificios actuales y aprovechar las dos pistas ya construidas en el sitio de Texcoco, en donde se ubicaría el NAIM.

Desde luego que las dos pistas del AICM, la 05I-23D y la 05D-23I deberían cancelarse, pero se pretendía utilizar los edificios terminales de la T1 y de la T2 para captar pasajeros y, mediante un tren rápido, a semejanza de la T4 de Madrid, transportar a los pasajeros a salas de última espera que se construirían junto al sitio del emplazamiento de las pistas.

Esto lograría aprovechar la infraestructura ya existente en el actual AICM (los edificios terminales) y lo construido en Texcoco que ya llevaba más del 60% adelantado, además de que ellas implicaban el costo más alto y la dificultad técnica más importante. Entre otras cosas, se habría logrado que el actual AICM se convirtiera en una central de transporte multimodal para dar servicio a toda la zona oriente de la Megalópolis, ya que cerca de este sitio convergen muchos autobuses y combis, así como los autobuses que conectan al AICM con Puebla, Querétaro, Cuernavaca, Toluca y otras ciudades cercanas.

El documento fue elaborado por un grupo técnico de muy alto nivel y en su momento fue presentado al entonces presidente López Obrador, quien no quiso prácticamente ni verlo. Para ese momento su decisión estaba tomada y, además, estaba a punto de anunciar la construcción de su proyecto aeroportuario en la Base Aérea Militar No. 1 de Santa Lucía, México, para lo cual se hicieron documentos a las volandas que justificaban la nueva ubicación, pese a que para entonces no había estudios de viabilidad, sobre todo en el espacio aéreo.

La T4 se quedaría como una idea más que no fue atendida ni estudiada pero que, en un momento dado, podría ser revalorada, sobre todo si -como suele suceder- la economía creciera y con ello la demanda de vuelos en la zona metropolitana. Ya se verá entonces si hay receptividad para un proyecto de esa naturaleza.

Periodista especializada en aviación y aeropuertos, con más de 30 años de experiencia en el sector. Es fundadora, editora, columnista y colaboradora en diversos medios de comunicación, incluyendo A21, El Economista, Reforma, y la columna "Despegues y Aterrizajes" que publica en La Crónica de Hoy.

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