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El poder adquisitivo real del salario mínimo actual
Opinión
EL INEGI dio a conocer los indicadores de Línea de Pobreza correspondientes al mes de enero del 2026, los cuales toman en cuenta la dinámica del Índice Nacional de Precios al Consumidor, quien tuvo una variación anual en enero del 3.8% y una mensual respecto del mes anterior en 0.4%. En consecuencia, la variación anual de las Líneas de Pobreza quedó en 3.8% para las zonas rurales y 5.1% para las zonas urbanas; en términos mensuales la variación fue de 0.5% y 0.8% respectivamente.
De esta manera, el valor monetario de la canasta básica para las zonas rurales se ubicó en los 1,863.17 pesos, mientras que para las zonas urbanas en 2,486.40 pesos. Al considerar la canasta alimentaria y la no alimentaria, el valor alcanza los 3,465.76 pesos en zonas rurales y 4,843.11 en zonas urbanas. Los productos que contribuyeron en mayor proporción al aumento en el valor de la canasta fueron los refrescos, alimentos y bebidas consumidos fuera del hogar, el limón, bistec de res y la leche pasteurizada.
Dado que el salario mínimo mensual actual es de 9,582 pesos, un trabajador con un ingreso mínimo que viva en zonas rurales podría comprar 5.14 veces la canasta alimentaria, la cual contiene 24 productos de necesidad básica; mientras que en zonas urbanas se podría adquirir 3.8 veces. Respecto de la canasta alimentaria y no alimentaria, que está constituida por 40 productos básicos y complementarios, un trabajador en zonas rurales tendría la oportunidad de comprarla 2.76 veces; el trabajador de zonas urbanas sólo podría comprarla 1.9 veces.
Lo anterior muestra que, para una familia promedio compuesta por cuatro miembros, la satisfacción de necesidades alimenticias básicas está muy restringida aún, a pesar de los esfuerzos mostrados por el gobierno federal en materia de incrementos al salario mínimo. El poder adquisitivo de los hogares que tienen un ingreso mínimo mensual sigue estando muy por debajo de los estándares internacionales. Controlar la inflación y, al mismo tiempo, aumentar el salario mínimo es un buen camino para recuperar el poder adquisitivo de los trabajadores, pero aún no es suficiente. Complementar dichas acciones con más y mejores prestaciones de ley, con mejores servicios públicos incluidos los de salud, educación y vivienda, sin duda son necesarios para mejorar la calidad de vida de las personas ubicadas en el último decil de ingreso de nuestro país.
*El autor es vice Decano Escuela de Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad Panamericana.