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¿Adiós al T-MEC?
Alberto Aguirre | Signos Vitales
Las encuestas previas a las elecciones de medio término mostraban una ventaja contundente –de ocho puntos porcentuales—y el consenso entre los analistas políticos es que el Partido Demócrata recupere el control de la Cámara de Representantes, en Estados Unidos. Para el Senado, no había certeza, pero tampoco eran muchos los que esperaban que los Republicanos retuviera el control de ese órgano legislativo.
Lo menos probable es que el partido que postuló a Donald Trump hace dos años obtenga el control de ambas cámaras del Congreso estadounidense.
Los Demócratas necesitan ganar tres escaños para empatar con los Republicanos, lo que daría al vicepresidente, JD Vance, el voto de desempate que salvaría la agenda legislativa de la administración Trump en la Cámara Alta.
En el escenario posible, los Demócratas obtendrían la presidencia de las comisiones de Supervisión y de Energía y Comercio en la Cámara de Representantes, lo que permitiría convertir las quejas sobre los precios, los contratos federales y los vínculos de las empresas con Trump en investigaciones y audiencias… y también podrían dar al traste con la política arancelaria y la postura rupturista en la renegociación del acuerdo comercial con Canadá y México.
Una derrota del trumpismo podría cambiar drásticamente la ruta de las conversaciones entre las partes. La probabilidad de que nunca se alcance un acuerdo con Estados Unidos, mientras Donald Trump siga en el cargo, es cercana… aunque por las peores razones.
El refrendo del T-MEC –lo que resultaría más beneficioso para los tres países—era lo menos probable, hace apenas tres meses. Canadá se había levantado de la mesa incluso antes y Trump se encargó de denostar públicamente al primer ministro, Mark Carney, quien ha sido muy efectivo en sus negociaciones con la Unión Europea.
“Podríamos cerrar rápidamente un acuerdo con Estados Unidos”, confió el premier canadiense a Politico.com a finales de la semana pasada, “pero si no redunda en beneficio de Canadá, no lo haremos solo por hacerlo”.
En vísperas de las elecciones en Estados Unidos, Carney ha endurecido su postura al tiempo de que ha fortalecido sus nexos con la Unión Europea y el sureste asiático. En un contexto global cada vez más polarizado y belicoso, su apuesta es por construir un país más soberano, más independiente y más capaz de resistir las crisis.
Carney no tiene una definición solariega de la soberanía. “Ser soberano no significa estar solo, sino que necesitas socios con ideas afines. Nadie es autosuficiente”.
El resultado electoral podría recalcular la ruta del T-MEC. Carney, Trump y Claudia Sheinbaum podrían coincidir en la Cumbre de la APEC, en Shenzhen, China, dentro de dos semanas. Y entonces, tomar una ruta distinta... lo que podría afectar a Marcelo Ebrard.