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Xi Jinping va por un nuevo orden internacional
El pragmatismo salvaje ha permitido que el presidente Joe Biden choque su puño con el puño del príncipe heredero de Arabia Saudita Mohamed bin Salman.
La sangre fresca del periodista Khashoggi aún permanece en el puño de Bin Salman. Tuvo que venir un acuerdo en el recorte de producción de petróleo entre Rusia y Arabia Saudita para que Estados Unidos cuestione la “honorabilidad” de Mohamed Bin Salman.
El pragmatismo salvaje ha permitido jugar al Partido Comunista de China en el comercio internacional, pero internamente ha desmantelado la estructura democrática de Hong Kong; ha avanzado sus planes de reintegración de Taiwán; y ha aplicado duras medidas a la minoría musulmana de los uigures.
Las combinaciones y permutaciones en el orden mundial siempre se mantienen activas. China ha trabajado la oportunidad de retar a Occidente para ocupar el puesto de Estados Unidos. O al menos es lo que uno interpreta del discurso leído ayer por el presidente chino Xi Jinping.
Tres elementos de su discurso destacan de los 90 minutos que duró su mensaje: el escenario violento para reunificar Taiwán está latente; la interacción internacional está en su fase de madurez y por lo tanto es exportable o, si se prefiere y en voz de Xi Jinping, China puede “moldear” el orden mundial a su conveniencia; el manejo de la política covid-cero ha impactado en su economía, sin embargo, el presidente dijo ayer que ha antepuesto la salud de los chinos a cualquier otro tema.
El cuarto de máquinas chino tiene rendimientos decrecientes: su PIB crecerá este año 3.2% (contra el 5.5% que estimó el Gobierno de Xi Jinping) y 2.7% en 2023, frente al 8.1% de 2021, según el informe World Economic Outlook.
Detrás de las cifras se encuentra la contracción del consumo interno y la caída de las exportaciones.
Xi Jinping no aceptó que su política de covid-cero ha interrumpido las cadenas de suministro, la producción industrial y de servicios, las ventas nacionales y las exportaciones. Hasta el mes pasado, más de 30 ciudades se encontraban bajo medidas de confinamiento parcial o total que afectaban a 65 millones de personas.
El sector de la construcción es un indicador muy revelador sobre el estado de la economía. Evergrande, la inmobiliaria más grande del mundo incumplió por primera ocasión el pago de una deuda en dólares el pasado diciembre. En agosto pasado, los precios del sector de la vivienda nueva cayeron por duodécimo mes consecutivo.
Por lo pronto, esta semana será la coronación de Xi Jinping como presidente por tercera ocasión. Sobre economía no hablará mucho. Su política exterior expansionista, incluyendo el desmantelamiento de la democracia en Hong Kong y la confrontación con Estados Unidos por Taiwán, son pautas de su objetivo: nuevo orden.
@faustopretelin