Lectura 4:00 min
Una política industrial para el litio
La creciente demanda de litio y la concentración de su producción en un puñado de países han provocado compras de pánico y esto se refleja en el aumento irracional en el precio.
La semana pasada el presidente López Obrador anunció la creación de una empresa nacional para la explotación del litio. Este podría ser el primer paso para desarrollar una política industrial para que esta riqueza natural se convierta en un derrame de beneficios a futuro, más allá de la explotación de mineral.
El litio es un elemento crucial para la fabricación de baterías que alimentan los teléfonos inteligentes, computadoras portátiles y vehículos eléctricos. Nos hemos acostumbrado a la utilidad de los dispositivos móviles tanto que no imaginamos la vida sin esas extensiones de nuestras manos y, en la carrera hacia la reducción de emisiones de carbono, la demanda por autos eléctricos se ha acelerado. En Europa, más de una quinta parte de los autos nuevos vendidos son impulsados por baterías.
La creciente demanda de litio y la concentración de su producción en un puñado de países han provocado compras de pánico y esto se refleja en el aumento irracional en el precio del mineral desde principios de este año. Un gran problema con el litio es que su explotación es increíblemente laboriosa y demandante de otros recursos naturales como el agua. Varios países con reservas conocidas de litio como Serbia, Chile y algunas regiones de Portugal y España han manifestado, justificadamente, su preocupación acerca del impacto ambiental provocado por la extracción del mineral.
Tecnología es lo que se necesita para abordar el problema de escasez del mineral y combatir el comportamiento irracional del mercado. Si bien los gobiernos de países desarrollados están interesados en impulsar políticas y tecnología para la producción y uso de energías limpias, las correspondientes para la extracción y refinación de los minerales no están tan avanzadas. Es aquí donde los países con los recursos naturales deben de intervenir para impulsar que la extracción, refinación y uso del mineral sea ambiental y socialmente sustentable.
México tiene enfrente la oportunidad de beneficiarse del valor potencial de toda la cadena de valor en la producción de baterías y al mismo tiempo impulsar que la extracción del mineral sea sustentable y en favor de las comunidades locales. Al eliminar cualquier duda de que el litio pertenece a la nación, es el Estado quien deberá ser el actor principal para desarrollar una política integral para construir una industria alrededor del mineral.
Para lograr este objetivo el Estado mexicano necesitará primero de todo el apoyo de instituciones nacionales. Es necesario crear los incentivos para que la investigación científica y económica se aboque a la tarea de desarrollar tecnologías de explotación, refinación y aprovechamiento del litio. Con relación a las baterías, México podría impulsar la creación de plantas para su producción, el desarrollo de tecnologías para mejorar su rendimiento y procesos para su reciclaje.
En el ámbito internacional, México necesitará de aliados estratégicos para facilitar la transferencia de tecnología, desarrollar conocimientos propios y promover la comercialización de los productos de esta nueva industria. Y en general, se tendrá que crear todo el andamiaje administrativo y regulatorio que propicie el sano desarrollo de esta industria.
La mejor opción para evitar caer en la “maldición de los recursos naturales”, cuando los países con recursos abundantes no pueden usar esa riqueza para potenciar sus economías, es fomentar la investigación y desarrollo tecnológico que sin duda puede generar efectos secundarios positivos además de la creación de buenos empleos con buenos salarios.
Es deseable que el Estado no sólo retenga la extracción del litio, como lo hizo por muchos años con el petróleo, sino que también establezca las condiciones necesarias para que la riqueza generada por el recurso natural ayude al desarrollo económico para los mexicanos y las generaciones futuras.