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Opinión

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Transformaciones del mercado laboral que impactan en el futuro económico de los jóvenes

“Si abrimos una disputa entre el pasado y el presente, descubriremos que hemos perdido el futuro”.

Winston Churchill.

Frecuentemente, cuando se discute el futuro económico de los jóvenes, es fácil caer en reducciones que no alcanzan a comprender las profundas transformaciones y la complejidad de la evolución de la economía y los mercados laborales hacia el futuro.

En el pasado, bastaba con pensar en que un joven accediera a la educación superior para suponer que ello implicaría un futuro con un salario bien remunerado y un bienestar económico más o menos estable.

Hoy, distintos factores de la estructura económica del país, pero también del entorno, las transformaciones sociodemográficas y los cambios a la naturaleza del empleo a nivel mundial, obligan a pensar con mayor profundidad en los elementos que condicionarán el empleo de los jóvenes y consecuentemente su futuro financiero. Para los jóvenes que hoy egresan de las universidades (si pensamos en los ciclos temporales por excelencia de nuestro país que son los sexenios), los años siguientes representarán el periodo fundacional de su vida profesional y, en muchos sentidos, de las condiciones que establezcan las bases para su futuro económico.

Para los jóvenes que hoy están apenas empezando a analizar la ruta académica que seguirán para dar soporte a su futura vida profesional, resultará fundamental que reconozcan en su decisión los cambios profundos que ya enfrentamos y enfrentaremos en el empleo.

En el reporte “What’s Ahead for Jobs?”, publicado por una importante empresa de reclutamiento y selección de personal en Estados Unidos, se describen una serie de tendencias que ya son factores de disrupción en los mercados laborales.

Una de éstas se refiere a la gradual, pero muy acentuada proliferación de los empleos relacionados con la tecnología. Estos empleos no se refieren específicamente a empresas tecnológicas sino a los empleos que estarán al servicio del desarrollo tecnológico en sectores tan variados como el bancario y financiero, el farmacéutico e incluso el de retail.

Una segunda tendencia es la posibilidad de que el ciclo de expansión económica que el mundo ha tenido durante los últimos 10 años alcance su fin y entremos a un ciclo de reducción del crecimiento, que afecte a las principales economías mundiales como la de Estados Unidos, con la cual nuestro país tiene un altísimo grado de correlación.

Ello implicaría, en caso de presentarse, un entorno que afectaría la creación de nuevos empleos en sectores que hasta la fecha han sido sudo sumamente dinámicos, como el manufacturero de exportación y los servicios.

Frente a ello, las visiones idealistas que buscarían compensar una menor dinámica de crecimiento con el fortalecimiento del mercado interno no alcanzan a comprender que no existe forma alguna de que, sólo apoyados en el mercado interno, se generen los empleos y de las características que permitan emplear a las últimas generaciones que alimentan el llamado bono demográfico de nuestro país.

En un artículo publicado por el World Economic Forum, se puntualiza que uno de los temores crecientes, la visión fatalista de que la inteligencia artificial, la automatización y la robótica implicarán la desaparición masiva de empleos, no es plenamente fundada. Si aprendemos del pasado, la innovación tecnológica acelerada implica la desaparición de ciertos empleos, pero al mismo tiempo la generación de nuevas oportunidades en segmentos y mercados que antes no existían.

De ahí la importancia que los jóvenes conozcan con claridad las oportunidades actuales y futuras en los entornos laborales. La nueva generación, de acuerdo con múltiples estudios, sigue valorando la compensación salarial de los empleos a los que acceda, pero incorpora en mayor medida de las generaciones previas, factores como el sentido de propósito en sus empleos y un adecuado balance entre la vida laboral y la vida personal.

Una tendencia adicional que afectará a los jóvenes será la creciente participación de los empleos independientes (freelance) en el mercado laboral, que, aun cuando son más fáciles de adaptarse a los cambios, presentan problemas como la cotización a la seguridad social.

Resulta fundamental que desde la política pública, y también desde la visión de las familias, se entienda que las visiones del pasado no operan para entornos extraordinariamente dinámicos y diferentes de los que hasta ahora hemos conocido. La innovación representa una fuerza que no puede ni conviene ser detenida en aras de sostener estructuras que hoy nos parecen cómodas por conocidas.

El autor es politólogo, mercadólogo, especialista en economía conductual y director general de Mexicana de Becas, Fondo de Ahorro Educativo. Síguelo en Twitter: @martinezsolares.

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El autor es politólogo, mercadólogo, financiero, especialista en economía conductual y profesor de la Facultad de Economía de la UNAM. CEO de Fibra Educa y Presidente del Consejo para el Fomento del Ahorro Educativo.

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