Buscar
Opinión

Lectura 4:00 min

Terceros autorizados, un suculento nicho de mercado en expansión

Hasta hace tres años eran inexistentes. Hoy se han convertido en pilar importante para el control y vigilancia sanitaria, pero también en un próspero negocio que podría valer unos 1,500 millones de pesos, el cual además es competitivo y con perspectivas positivas.

Hablamos de los terceros autorizados. Son las empresas que apoyan en formar íntegramente los dossiers o expedientes de algún producto que busca ser autorizado por el regulador sanitario para poder salir a la venta.

Estas empresas -pueden ser personas físicas o morales- se han convertido en brazo fuerte del regulador sanitario Cofepris y gracias a su apoyo, han salido adelante las autorizaciones de cerca de 23,000 productos para la salud. De ese tamaño es el universo de medicamentos, vacunas y dispositivos médicos a la venta en México.

El modelo de Tercero Autorizado lo arrancó en el 2011 Mikel Arriola cuando recién llegó a la cabeza de Cofepris. Fue la opción que encontró para desatorar el embrollo arrastrado por el organismo durante años. Era un nudo generado desde los cambios del 2005 a Ley General de Salud. Con esa reforma se transparentaron y marcaron las claras obligaciones del medicamento genérico intercambiable, así como la renovación quinquenal de todo el universo de productos. Antes, el registro era permanente, con la reforma se debe renovar cada cinco años.

Los cambios en las exigencias fueron radicales y para hacerlas cumplir el regulador requería multiplicar su tamaño. Pero no tenía manera de contratar más analistas, pues simplemente no había más presupuesto. Mikel lo vivió desde la Secretaría de Hacienda, pues veía cómo llegaban a tocar la puerta para más dinero, pero simplemente no había de dónde.

Por eso, al llegar a Cofepris, Arriola sabía que había que lograr casi como un acto de magia: ampliar la cobertura del organismo público sin pedir más dinero. Lo que hizo fue lograr que la talacha dura se hiciera por un equipo externo sin mayor costo para el erario, porque sencillamente debía ser pagado por el sector privado.

Claro que a las empresas en un inicio no les gustó nada, pero no les quedó de otra más que aceptarlo. El presidente de Amelaf, Ricardo Romay -uno de los más críticos y reacios al proceso de renovación en su momento- hoy reconoce que el modelo de terceros autorizados ha sido efectivo, aunque no deja de marcar que ello ha elevado significativamente los costos a la industria farmacéutica nacional.

Para tener una idea del mercado generado con los terceros autorizados, consideremos que a la fecha ya suman unos 1,500 dossiers evaluados por dichas empresas -de acuerdo con las cifras que nos ha dado Mikel Arriola-, y si por cada dossier cobraran 1 millón de pesos cerrados -dependiendo del caso llegan a cobrar hasta 3 millones-, eso implicaría un nicho de negocio nada despreciable de cerca de 1,500 millones de pesos en estos tres años. ¿Quién no querría ser tercero autorizado?

En un principio se arrancó con cuatro terceros autorizados. A la fecha ya van 14 que operan con 75 analistas revisando y evaluando a detalle dossiers sanitarios, apoyando a los 150 analistas internos de Cofepris para que el expediente les llegue sin errores, sin confusiones y listo para la revisión final estrictamente sanitaria.

Aparte, la productividad en análisis sanitarios en el sector privado es 90% más elevada que al interior de Cofepris. Es decir, un analista de un tercero autorizado produce siete veces más que un analista al interior de Cofepris. Se confirma una vez más: cuando hay competencia, se eleva la eficiencia. Y se entiende por qué Arriola ha logrado algo inédito: 290 nuevos genéricos en dos años.

@maribelrcoronel

Únete infórmate descubre

Suscríbete a nuestros
Newsletters

Ve a nuestros Newslettersregístrate aquí

Últimas noticias

Noticias Recomendadas