Buscar
Opinión

Lectura 3:00 min

¿Sociedad libre o condenada?

Salgamos de nuestra cómoda rutina y lo que nos toca para vigilar que México no se convierta, en los años por venir, en una sociedad condenada.

En 1950, la escritora Ayn Rand describía las características que definían a una sociedad condenada a vivir sin libertad. Resulta oportuno hacer un alto en el camino para analizar si lo que hacemos o dejamos de hacer como ciudadanos contribuye o no a que vivamos con mayor libertad, pues la experiencia ha demostrado que los países prósperos en el presente y en el futuro son aquellos en los que rige un verdadero Estado de Derecho, donde los pesos y contrapesos equilibran el poder público y el gobierno no ocupa espacios de libertad que corresponden a los ciudadanos.

Ayn Rand decía que los síntomas de una sociedad condenada son aquellos en donde para producir necesitas obtener autorización de quienes no producen nada, una sociedad donde el dinero fluye hacia quienes no trafican con bienes, sino con favores. Una señal de alerta es cuando muchas personas se hacen ricas por el soborno y por influencias, más que por su trabajo; ahí en donde las leyes no protegen en contra de quienes abusan del poder, porque son ellos quienes están protegidos.

Un reconocido abogado peruano ha dicho con certeza que el problema en América Latina es que, en muchas ocasiones, la ley en lugar de limitar el poder de quien gobierna, refleja ese poder, pues se convierte en un instrumento de coerción e intimidación por parte de quien tiene la autoridad. Una sociedad está condenada cuando permite la corrupción porque es más fácil ser cómplice que luchar en su contra, cuando la corrupción es recompensada y ser honrado es sinónimo de sacrificio. Esto ocurre en mayor o menor grado en distintos países, sin embargo, a nosotros nos corresponde abrir los ojos por y para México.

El verano es un tiempo de preparación para lo que será la segunda mitad del año. Ya se percibe una agenda complicada y llena de retos para quienes tendrán que tomar decisiones en el Congreso y en los distintos niveles de gobierno. Las leyes secundarias y reformas que se esperan en el Congreso al inicio del nuevo periodo no son menores.

Los mexicanos tenemos que estar conscientes de que cualquiera de los síntomas mencionados por Ayn Rand es una señal de alerta. Salgamos de la comodidad de nuestra rutina y hagamos la parte que nos toca para vigilar que México no se convierta en una sociedad condenada en los años por venir.

armando.regil@eleconomista.mx?

Twitter: @armando_regil

Únete infórmate descubre

Suscríbete a nuestros
Newsletters

Ve a nuestros Newslettersregístrate aquí

Últimas noticias

Noticias Recomendadas