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Opinión

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¿Qué fue Luz y Fuerza del Centro?

Geográficamente servía al centro del país. Su actividad fundamental era transmitir y distribuir -transportar y entregar- energía eléctrica que en su mayor parte compraba a Comisión Federal de Electricidad (CFE).

De alguna forma, agregaba valor a la energía eléctrica producida en otras partes del país entregándola en el domicilio de alrededor de 6 millones de usuarios. Para ponerlo en contexto, CFE contaba con más de 20 millones de usuarios.

Ahora el total, de más de 26 millones de usuarios, será atendido exclusivamente por CFE.

La etapa más compleja para la nueva operadora del sistema será necesariamente el inicio. Dado que la transferencia de actividades ha sido menos tersa que una adquisición en el mundo corporativo, mucho del conocimiento operativo se fue con el personal liquidado, o en proceso de liquidación de la antigua Luz y Fuerza del Centro.

Lo anterior no debe ser una condición imposibilitante, dado que el mantenimiento de las redes es menos sensible que aquél de las turbinas de generación. Desde luego que las expectativas de los usuarios del centro del país son más altas ahora que antes.

Realmente, los nuevos usuarios no sabemos qué esperar. ¿Cuántas veces al mes, menos que antes, se debe suspender el servicio para que estemos satisfechos?¿Cuánto deben durar los cortes para que sintamos que estamos mejor?¿A partir de cuándo?

Un momento sensible, para la percepción pública y, especialmente para los usuarios vendrá cuando nos llegue el recibo correspondiente al bimestre que acabó en octubre. Nadie llevaba cuenta de cuántas veces se le iba la luz . Pero comparar recibos es bastante sencillo, y la expectativa de pagar menos debiera ser muy esperable por el grueso de la ciudadanía.

Desafortunadamente, la coyuntura no presagia que las tarifas disminuyan. Los índices económicos que se utilizan para actualizar los precios finales de la electricidad aumentaron.

El gas natural costaba menos de 3.50 dólares y ahora ronda los 5 dólares. La mezcla de petróleo mexicana ha aumentado también. Estos dos augurarían un alza en el precio por factores distintos a la extinción de Luz y Fuerza del Centro. Veremos cómo se explica oficialmente y cómo se aprovecha políticamente.

Luz y Fuerza del Centro fue también un lastre para las finanzas públicas y era un ancla que tendía a hundirlas.

Como tal, principalmente es en ese rubro en el que los beneficios de la medida serán reflejados. El servicio debería requerir menor subsidio y los pasivos por las pensiones deberían detener, o disminuir, su crecimiento.

Pero los usuarios queremos que nos toque algo bueno también. Se confirma que pagaremos más impuestos según la recién aprobada Ley de Ingresos para el 2010, así que por ahí no ganamos. Percibir que nos va mejor será un asunto primordialmente subjetivo, y tal vez alimentado por información que antes no teníamos, o a la que no poníamos atención.

Antes los cortes de electricidad eran destino, y nunca noticia. Ahora cada corte informativo refleja qué colonia o núcleo poblacional no tiene servicio.

El hecho en sí ya es positivo. Que CFE se encargue de la operación ya establece algún elemento de rendición de cuentas hacia los usuarios. Ya no debemos suponer que las fallas en el servicio son parte irremediable de nuestra existencia.

Cuánto nos durará la luna de miel y qué tan dulce será la vida entonces, depende exclusivamente de la agilidad que tenga CFE para asimilar un mercado de muy alto potencial de negocio, que ha estado severamente subatendido desde siempre.

*Eduardo Andrade Iturribarria es presidente de la Fundación México Necesita Ingenieros.

eandrade@economista.com.mx

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