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Probiomed, en abierta búsqueda de capital
La farmacéutica Probiomed ha recibido innumerables ofertas de compra. Siendo la única empresa mexicana enfocada al desarrollo, producción y venta de medicamentos biotecnológicos, es enorme su potencial.
Las ofertas matrimoniales de multinacionales por años han sido rechazadas por la familia Uribe, que sigue como única propietaria de la biofarmacéutica de México . En el 2015 ya se daban casi por concretadas las negociaciones con un fondo de inversión; al final se vinieron abajo.
La interrogante es si ante la crisis de liquidez, esta compañía logrará mantenerse en manos mexicanas, como ha sido el deseo expresado del ingeniero químico Jaime Uribe de la Mora, su fundador hace más de 40 años. Su directora general adjunta, Sandra Sánchez y Oldenhage, tiene el desafío de sacar adelante a Probiomed en medio de una escasa liquidez en este 2016, y hacer cumplir la nueva regulación que les obliga a renovar 16 biocomparables autorizados antes como genéricos convencionales. Ello, en un entorno de largos retrasos en pagos de estados e instituciones públicas.
Sandra Sánchez nos explica que si bien son varias compañías farmacéuticas las que deben renovar biocomparables, para Probiomed el reto es mayor porque no hay otra empresa con 26 registros de biotecnológicos en el mercado mexicano. La inversión en tiempo, recursos económicos, humanos y esfuerzos científicos es más elevada para Probiomed que para ninguna otra.
Sucede que en materia de biotecnológicos, México pasó de tener una regulación muy laxa a otra demasiado exigente. Con ello se garantizan medicamentos de alta calidad. El problema, nos dice Sánchez Oldenhage, es que para cumplir con tal nivel de exigencia, México no cuenta con la infraestructura adecuada, y para poder cumplir las empresas deben salir al exterior pagando en dólares o en euros, en medio del desliz cambiario.
En otros países se les concedió a las empresas bastante tiempo para cumplir la nueva regulación; aquí igualmente tendría que ir de la mano la exigencia y la disponibilidad de recursos para cumplir con las nuevas reglas.
Aún duele el golpe de rituximab
En este contexto es inevitable pensar qué duro fue el golpe propiciado hace dos años en juzgados a Probiomed que le llevó a perder el registro de Kikuzubam (rituximab), prácticamente arrebatado por la suiza Roche.
Después de haber tenido por años la autorización para producir dicho medicamento biocomparable y ya estarlo vendiendo a instituciones de salud públicas y privadas incluso exportando a Sudamérica y Centroamérica, a la empresa mexicana le fue retirado el registro en el 2014, quedándose con lotes completos de medicamento. Los abogados de la farmacéutica suiza Roche fueron verdaderamente implacables no sólo contra Probiomed, sino contra las autoridades sanitarias de la Cofepris también demandadas por Roche , hasta conseguir por orden judicial hacer a un lado la competencia de Probiomed y mantener el monopolio de Mabthera (el fármaco de referencia de rituximab). En Europa la patente de Rituximab ya venció, en Estados Unidos vence en septiembre próximo, y en México, increíblemente, hay un amparo que le ordena al IMPI mantenerla protegida hasta mayo del 2020.
Este biotecnológico es un anticuerpo monoclonal muy importante originalmente indicado para un tipo de cáncer linfático, también prescrito para artritis reumatoide y otros tipos de cáncer como el de pulmón. Mabthera ha sido una estrella importante para Roche que le significó ventas anuales superiores a 7,000 millones de dólares, y en México pudo recuperar un terreno millonario con la exclusividad en ventas.
El punto es que éste y otros factores a Probiomed le están pegando muy duro y lo obligan a recolectar capital para salir avante. La duda está en si los nuevos inversionistas aceptan participación minoritaria o buscan el control de la empresa.