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Opinión

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Precios de la gasolina. Noruega y Venezuela se parecen

¿Qué tienen en común las dos naciones con el precio más alto y más bajo por la gasolina de todo el planeta?

En lo que se parecen Noruega, con un precio de 34 pesos por litro, y Venezuela, con 0.14 pesos por litro, es que ambos son muy importantes productores de petróleo. De los más influyentes en el mercado energético.

¿Por qué entonces el tanque de un auto mediano se llena en Caracas con el equivalente a ocho pesos mexicanos y en Oslo requiere de 2,000 pesos? La respuesta es sencilla: subsidios.

Porque si en algo no se parecen Noruega y Venezuela es que en el país escandinavo hay un modelo socialista en donde la política es el bienestar común. Mientras que en la nación sudamericana priva un modelo decadente de izquierda carismática que busca mantenerse en el poder.

La industria petrolera noruega, a través de su empresa estatal Statoil, es una de las más importantes del mundo. Atiende toda la cadena de producción desde la exploración y explotación hasta la transformación en una gran cantidad de derivados, entre ellos -por supuesto- las gasolinas.

El caso de Venezuela es similar. Antes de que iniciara el proceso de desmantelamiento económico emprendido por Hugo Chávez y continuado por Nicolás Maduro, Petróleos de Venezuela (Pdvsa) logró generar una robusta industria petrolera con el concurso de particulares y también refina sus gasolinas.

En la República Bolivariana de Venezuela la gasolina es un regalo para el pueblo y su precio no cubre por mucho los precios de producción. Pero es una de las medidas populistas que más valoración tiene entre muchos círculos sociales que si no les alcanza para un coche, al menos una motoneta sí la tienen.

Pueden los venezolanos llegar en sus autos de ocho cilindros hasta los supermercados y no encontrar nada en los anaqueles, pero por el costo de llenar sus tanques no se preocupan.

En el país escandinavo los ciudadanos invierten en tecnologías limpias, autos altamente ahorradores, vehículos eléctricos y sobre todo el uso de un transporte público eficiente y extendido. Aun con clima adverso la gente camina o usa la bicicleta para movilizarse por sus ciudades.

En Noruega la gasolina no tiene un solo centavo de subsidio. Lo que es más, tiene un alto impuesto que sirve para completar el alto gasto que se ejerce en escuelas y hospitales gratuitos para la población.

Es inútil la comparación entre los niveles de desarrollo de Noruega y Venezuela, porque no hay nada que poner en la balanza. El tema es poner sobre la mesa los dos extremos de los precios de las gasolinas, tabla elaborada por la agencia Bloomberg, donde México se ubica como uno de los países con los combustibles más baratos de América Latina y el mundo.

Y tampoco estamos como para aguantar una comparación con Escandinavia, pero sí es un hecho que los subsidios que se destinan para estos combustibles son recursos que se quitan al gasto social.

Pero México tiene componentes del mundo al revés. Acá la izquierda defiende a los que más tienen para que les cobren menos por los combustibles que usan de manera mayoritaria, aun si eso implica que se quiten recursos destinados al gasto social que atiende a los más pobres.

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