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¿Petróleo o energía para nuestros nietos?
Con o sin reforma petrolera, se continuará explotando los hidrocarburos y generando ingresos a partir de estas actividades. Si no aprovechamos los recursos tecnológicos, conocimiento y artefactos desarrollados en otros países y por otras empresas distintas a Pemex, el aprovechamiento puede ser más tardado, caro y riesgoso, financiera y ambientalmente hablando. Ante los riesgos financieros y técnicos, todas las empresas del mundo, tanto estatales como privadas, intercambian tecnología, comparten riesgos y ganancias. ¿No es lo más racional seguir esos ejemplos exitosos?
Como recurso no renovable, el petróleo algún día se acabará. Debemos obtener, para nosotros y las siguiente generaciones, el mayor provecho posible de los hidrocarburos. ¿Cómo obtener el mayor provecho posible?
Parece que hay ideas erróneas sobre los hidrocarburos y la seguridad energética. Hay quien sostiene que no debemos incrementar el ritmo de extracción de los hidrocarburos y debemos producir solamente lo que el país consume. De esa manera se alargaría el tiempo de existencia del recurso y dejaríamos algo a nuestros nietos. Según sus promotores, con esa propuesta se pretende usar racionalmente los hidrocarburos y se garantizarían la seguridad energética del país.
Creo que es necesario repensar el argumento: alargar el tiempo de disponibilidad de los hidrocarburos no nos dará seguridad energética. Además, cuando se acabe el petróleo, ¿qué beneficio de él quedará a las siguientes generaciones?
En realidad debemos garantizar que tengamos energía una vez que se haya agotado el petróleo. Los combustibles fósiles son solo una variable de la ecuación energética. Tarde o temprano desaparecerán. Afortunadamente hay otros recursos que no se terminarán. Esos son los que debemos aprovechar.
Entonces, ¿qué debemos hacer con el petróleo?
Aprovechar los tiempos con los mejores precios del petróleo y obtener los mayores dividendos posibles. El momento actual, por los altos costos, parece ser bueno para obtener ganancias del petróleo.
Después debemos dar el mejor uso a esos recursos. Si queremos garantizar la seguridad energética del país, debemos usar la renta petrolera para financiar la transición energética y con ello generar toda nuestra energía a partir de fuentes renovables: viento, sol, marea, calor del subsuelo...
Según cifras de la Asociación Nacional de Energía Solar, con 6 mil quinientos millones de pesos se construye infraestructura para generar 100 MW de energía por fuentes renovables. Si consideramos que según el Programa de Obras e Inversiones del Sector Eléctrico 2013, actualmente la capacidad de generación por uso de combustibles fósiles es de 47.91 GW y es lo que se debe sustituir, serían suficientes 3.12 billones de pesos para construir toda la infraestructura necesaria para la transición energética.
Esos 3.12 billones de pesos son equivalentes a las ventas de 2.6 años de PEMEX al ritmo de producción y con el costo actual del barril de petróleo. Así tendríamos también energía barata, pues una vez construidos los campos para la generación de energía por fuentes renovables, el costo de generación es muy bajo. El resto de la renta lo podríamos usar en el desarrollo de ciencia, tecnología y con generar bases para un auténtico desarrollo sustentable.
Desde esta perspectiva, el gran error de la iniciativa de reforma hacendaria del Ejecutivo es que no despetrolizaría las finanzas publicas. Es necesario sacar la renta petrolera del gasto corriente, tener un acuerdo sobre el país que queremos, gastar bien y dejar de pensar que el petróleo es parte de nuestra sangre. El petróleo es un bien que se acabará y debemos usarlo inteligentemente.
Víctor Florencio Ramírez Cabrera, doctor en ciencias y ambientalista. Twitter: @victorram7