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Pedro Aspe, a la ?cabeza de Pemex
La experiencia respalda al dueño de Protego, lo que significaría cambios en la paraestatal, aunque un ?reto sería hacer química con los líderes petroleros.
Pedro Aspe Armella será el próximo Director de Petróleos Mexicanos (Pemex). La versión ha tomado cuerpo en los últimos días. En un primer momento, parecía descabellada. ¿Qué incentivos podría tener este hombre para volver al servicio público? Es un empresario muy exitoso, dueño de Protego, que es Casa de Bolsa y una de las empresas consultoras más influyentes de México, actor clave en operaciones financieras que valen millones y accionista de referencia en la aerolínea Volaris.
A Pedro Aspe le ofrecieron ser Secretario de Hacienda con Fox y declinó. La Dirección de Pemex es otra cosa. A él le atraen los retos y, en México, hay pocos desafíos comparables a la transformación de Pemex. La llegada de Aspe sería una de las señales de que la reestructuración de la paraestatal va en serio. Llegaría con el apoyo pleno del próximo Presidente y del hombre más poderoso del próximo gabinete. Luis Videgaray trabajó en Protego entre el 2001 y el 2005, como Director de Finanzas Públicas, en ese periodo asesoró a los gobiernos del Estado de México, Sonora, Oaxaca y Durango.
La trayectoria de Aspe daría mayores posibilidades a algunos cambios que Pemex necesita. Su paso por Hacienda le da el conocimiento para mover una institución que resulta clave para el funcionamiento de la mayor empresa de México. No hay forma de cambiar a Pemex sin alterar la relación de la petrolera con la Secretaría de Hacienda. Desde ahí se toman las principales decisiones que afectan a Pemex, entre ellos los montos de inversión, los precios de sus productos y la estrategia de endeudamiento.
Enrique Peña Nieto se refirió en su reciente gira latinoamericana a los casos de la brasileña Petrobras y la colombiana Ecopetrol como ejemplos a seguir en la colocación accionaria de empresas petroleras públicas.
La experiencia reciente de Aspe en los mercados financieros puede resultar de enorme utilidad para los planes de colocar una parte de los activos de Pemex en los mercados de capital. Protego fue fundada en 1996 y es líder en colocaciones privadas de capital en México. En el 2006, la empresa se fusionó con Evercore, una firma estadounidense de referencia en el área de fusiones y adquisiciones.
Los puntos más débiles de Pedro Aspe son su carencia de experiencia legislativa y su escaso contacto con el mundo sindical en su trayectoria pública y privada. El Poder Legislativo tendrá mucho que decir acerca de los proyectos de cambio de Pemex. No hay que hacer mucha memoria para recordar que cuando Aspe era Secretario de Hacienda, el Legislativo no tenía el poder e independencia que ahora tiene. El sindicato de trabajadores petroleros tiene cinco de 15 asientos en el Consejo de Administración de Pemex.
¿Cómo sería la química de los líderes petroleros con Aspe? Más vale que productiva. La negociación con ellos será fundamental en el próximo sexenio.
Más allá del enorme prestigio y de la buena reputación que tiene Pedro Aspe, otra de las incógnitas que deberá despejarse es el tema de posibles conflictos de interés. En su primera etapa como funcionario público, él no era un hombre de empresa. Ahora sí lo es y está en un sector donde la información privilegiada vale una fortuna. ¿Quiere y puede Pedro Aspe dejar sus negocios por un sexenio? Sus allegados dicen que sí. Ya veremos.
lmgonzalez@eleconomista.com.mx