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Oración de la serenidad
Tota vita tentatio .
San Agustín
Una oración laica, ciudadana, colgada de los extremos. Como la vida. Dice así: Oh Dios, concédeme fuerza para cambiar lo que puedo cambiar; serenidad para aceptar las cosas que no puedo cambiar; y prudencia para conocer la diferencia . Se atribuye a Reinhold Niebuhr, el teólogo protestante estadounidense más importante del siglo XX. Fue de los primeros en defender los derechos de los trabajadores y en criticar una civilización técnica que traería la salvación.
Pastor en Detroit, puso en guardia a una sociedad que sin ver el fondo del torbellino que la sostiene, cree que el poder le dará acceso a una convivencia segura, satisfecha y sin conflicto. Una sociedad sin carencia. Entre las dos guerras mundiales, Niebuhr se afilió al Partido Socialista, del que se separó en 1930 para inscribirse con los demócratas.
La fe es una relación entre individuos. La Oración de la Serenidad es el mantra a recitar diariamente en medio de la vida pública. Fuerza para cambiar , serenidad y prudencia , son actos ciudadanos y se sostienen en la confianza hacia el otro. Niebuhr, sin embargo, no es ingenuo. Siguiendo a San Pablo, a Lutero y a Kant, reconoce el mal que habita en los hombres y que los llevan a ser crueles con los otros. En esto difiere de Martin Luther King, su amigo, quien se inclina más por el principio de que, al final, el bien triunfará. Niebuhr sostiene que vivir juntos requiere de coerción, para que la libertad sea posible. Por eso sospecha del pacifismo y la no violencia absolutas. En esto, inspira a Obama. La guerra, desgraciadamente, se vuelve necesaria en ciertas situaciones. Y lo mismo la rebelión contra el tirano, como lo mostró Niebuhr participando en la lucha antinazi, al lado de Dietrich Bonhoeffer, en Alemania, y de otros más.
Concédeme fuerza , y Bonhoeffer, el pastor respetado, organizó uno de los atentados en contra de Hitler, que fallido provocó su detención y posteriormente su fusilamiento, apenas unos días antes de que los aliados tomaran la ciudad de Berlín. En una paradoja, Bonhoeffer es una de las figuras admiradas por John McCain. Una ética de la responsabilidad, lo incierto y lo provisorio. Locura. Como en la película Mr. Brooks, Kevin Kostner, quien cada mañana recita la oración, y de noche se convierte en vengador anónimo y de día es un respetable financiero de la City.