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Opinión

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Negocio y conservación

La actividad cinegética es conocida como la caza o captura de animales regida por ciertas normas y reglas.

En México y en el mundo se ha desarrollado una actividad en la que cazadores nacionales y extranjeros visitan ranchos donde pueden practicar esta actividad bajo la coordinación operativa y legislativa de diferentes actores. Al conjunto de todos éstos se le denomina turismo cinegético.

El turismo cinegético es una opción que no daña la fauna silvestre, ya que las poblaciones objetivo se reproducen de manera controlada.

Además, mejora el desarrollo de comunidades rurales, generando fuentes de trabajo y una fuerte derrama económica por parte de cazadores nacionales y extranjeros.

En México, la cacería debe ser considerada como una actividad extractiva sostenible que sólo se realiza dentro de los predios conocidos como Unidades de Manejo para la Conservación de Vida Silvestre (Umas).

Es importante destacar que se deben cumplir con varias normas, ya que la cacería envuelve a diferentes participantes que, al unirse las actividades turística y cinegética, absorben servicios de hospedaje, alimentación, trasporte de personas, de animales, uso de armas, entre muchas más.

La actividad cinegética tiene un amplio potencial para su desarrollo en casi todo el país y la posibilidad de crear proyectos en comunidades rurales que puedan dedicarse a la prestación de servicios de aprovechamiento.

En los últimos años ha aumentado el interés por parte de cazadores extranjeros, que se ven seducidos por la gran variedad de especies de caza mayor y menor que existen en México y por supuesto porque el costo de cazar en nuestro país es menor que en muchos otros.

En Tamaulipas se reportó el ingreso de 7,500 cazadores extranjeros entre noviembre del 2007 y enero del 2008.

Existen modalidades de caza que se pueden practicar en todo el país, caza con rifles, escopetas, arcos, aves de presa, perros e incluso cámara fotográfica. Pero lo importante es que el turismo cinegético es una actividad sostenible que genera una derrama económica importante en comunidades rurales, ayuda a la protección de especies, promueve la conservación de artes como la taxidermia, cetrería, peletería y beneficia a empresas de alimentos balanceados, entre otras.

*Guillermo W. Acero es especialista de la Dirección de Agronegocios en FIRA. La opinión es responsabilidad del autor y no necesariamente coincide con el punto de vista oficial de FIRA.

gwacero@.fira.gob.mx

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