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Opinión

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Mirar a Brasil: mercados insatisfechos

Sao Paulo, Bra. Eduardo Ragasol, vicepresidente de la Asociación Empresarial Mexicana en Brasil (Asemexbra), se apasiona al responder la pregunta de por qué las empresas mexicanas tienen que invertir en Brasil con o sin Tratado de Libre Comercio.

Ragasol, gerente general de Nielsen en esta nación sudamericana, conoce el mercado brasileño como pocos mexicanos, tal vez por ello desborda pasión al asegurar que invertir en Brasil vale la pena porque estratégicamente es el país de la región con mayor masa crítica, con el mercado más grande y, sobre todo, con mercados que están creciendo.

Para el representante de los empresarios mexicanos en Brasil existen espacios con demanda insatisfecha que, afirma, en México se han sabido aprovechar muy bien.

Ragasol afirma que antes se tiene que conocer el país. Incluso lo pone como la primera gran condición. Y por conocer hila los argumentos destacando cada uno de ellos con las manos como si estuviera martillando y así destaca conocer el entorno legal, el económico y las grandes diferencias del consumidor brasileño y el mexicano.

Lo bueno y lo malo

Para dar veracidad a sus dichos, pone como buen ejemplo el caso de Jugos del Valle, asevera que esta firma mexicana revolucionó el mercado de jugos listos para su consumo en Brasil. No es nada sencillo tratándose de un país que tiene un alto consumo de jugos de frutas frescas preparados en el momento. Ragasol afirma que parte del éxito de la juguera mexicana fue que entró con productos de altísima calidad y abarcó su oferta de sabor a lo que le gusta al brasileño.

La otra cara de la moneda, una experiencia fallida, es la de Alsea. Para Ragasol se trata del ejemplo de cómo no hacer las cosas. Existió desconocimiento del consumo local, ya que dice que en Brasil no es costumbre pedir pizza y, especialmente, Sao Paulo es un mercado difícil en este segmento de comidas. Y se apoya en el caso Pizza Hut, cadena que tampoco tuvo un éxito; aunque sí hay restaurantes, son muy poquitos. Alsea, dice, no cumplió con las condiciones o las demandas de la exigencia del consumidor local, lo que nada tiene que ver con la calidad de sus productos.

Como ejemplo de otra empresa que tuvo poco éxito cita a la cadena Elektra. Comenta que fue por desconocer las condiciones a través de las cuales se otorga crédito en Brasil, en México, estamos acostumbrados a que el bien es la garantía del crédito. Si tú vas y compras una lavadora, la lavadora misma es la garantía del crédito, no pagas, te van a quitar. En Brasil no puedes quitarle el bien, porque la transacción comercial, la posesión de un bien y el otorgar un crédito son actos diferentes , afirma Ragasol.

Consumidores con dinero

Si bien no se trata de un consumidor con un alto poder adquisitivo, sí se trata de una población que de no consumir pasó a consumir, a tener capacidad de consumo y capacidad de crédito.

El Vicepresidente de Asemexbra declara que el nivel de desempleo es bajo. Lo que pasa es que es muy fácil olvidarse de la enorme transformación que el empleo provoca, cuando una familia o una persona tiene empleo, pasa a ser sujeto de crédito y pasa a tener una actitud no sólo de supervivencia, sino de consumo a largo plazo, y esta transformación le permite tener una casa, tener un auto, tener bienes durables, le permite viajar, y en todos esos mercados hemos visto un desarrollo impresionante , afirma.

Para él, el resultado es que uno de los mercados que más se ha desarrollado es el de los viajes: La transportación aérea simplemente no se da abasto para satisfacer la demanda , dice.

Con mercado para apantallar

Uno de los mayores mercados, que Ragasol asegura que existe en Brasil, para los mexicanos es el del cine. Y tal vez tenga razón, 90% de los municipios de esa nación carece de al menos una sala cinematográfica, de ese tamaño es el área de oportunidad.

Refiere Ragasol justamente como uno de los mejores ejemplos de lo que él califica como nichos de mercado con demanda insatisfecha.

Brasil es, expone, por el tamaño del país, uno de los que menor grado de saturación tienen de número de cines por número de habitantes. Los cines que existen hasta el momento no son de la mejor calidad ni del mejor servicio, con sonido más bien pobre y con visiones de confort muy endebles, y refiere lo que sucede en México en este sector, con sólidas empresas que dan un buen servicio. A Brasil ya han incursionado firmas como Cinépolis.

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