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Migración, candidatos y elecciones
En la actual contienda electoral, Trump, quien busca la reelección, tendrá por conveniencia que redefinirse en materia migratoria. Eso esperan sus aliados para obtener el voto latino.
El problema migratorio entre México y Estados Unidos se explica por la vecindad y los requerimientos de mano de obra mexicana, principalmente para las actividades agrícolas. En la campaña de Obama a la Presidencia de su país, varias organizaciones políticas principalmente de origen mexicano le plantearon la necesidad de una reforma migratoria, misma que aceptó y ofreció llevarla a cabo en el primer año de su gobierno.
El resultado fue que Obama no cumplió con su promesa, a pesar de que pudo hacerlo, debido a que en su primer año de gobierno controlaba la Casa Blanca y ambas cámaras en el Congreso. En vez de ello deportó a 2.4 millones de migrantes, más que cualquier otro presidente de EU, destruyendo a miles de familias.
En la actual contienda electoral, Trump, quien busca la reelección, tendrá por conveniencia que redefinirse en materia migratoria. Eso esperan sus aliados para obtener el voto latino.
El jefe de Gabinete de Trump, Mick Mulvaney, reconoció hace una semana que su país necesita más inmigrantes para sostener el crecimiento económico. Considero que la experiencia de Australia y Canada es útil, porque se basa en contratar a trabajadores en sus lugares de residencia por tiempo determinado. Esto ya se vivió en México con la contratación de braceros. Los empresarios agrícolas norteamericanos venían a los estados fronterizos a contratar a trabajadores.
Si bien esto abriría la posibilidad legal de contratar a inmigrantes, el problema de fondo es la actitud xenofóbica de Trump, que comparten millones de estadounidenses, que odiaban a los inmigrantes y que los quieren expulsar. Están asustados y Trump favorece la política del miedo, que estropea la felicidad. Ellos creen que el país de blancos puede de-saparecer. Pero ocurre que Estados Unidos es un país multirracial y multicultural. Se estima que en el 2055 Estados Unidos será un país de minorías y los blancos serán una más. Es un proceso irreversible.
Para confirmar lo anterior es útil leer la información censal de EU que arroja los datos sobre la población latina. Como porcentaje de la población total en los estados, ofrece el siguiente panorama: en Nuevo México casi la mitad de la población es de origen latino, 48%; en California es de 39%; en Arizona de 31%; en Nevada de 28% ; en Florida de 24%, y en Colorado de 21 por ciento.
Por zonas metropolitanas, la población latina, principalmente de mexicanos, es impresionante: San Antonio-New Braunfels, Texas, 56%; Riverside-San Bernardino-Ontario, California, 49%; Los Ángeles-Long Beach-Anaheim, California, 45%; Miami-Fort Lauderdale-West Palm Bech, Florida, 43%, y Houston-The Woodlans-Sugar Land, Texas, 36 por ciento.
La población de latinos en EU es de 56 millones. De éstos, 35 millones tienen un origen mexicano. Paralelamente residen 11 millones de indocumentados, de los cuales 50% son mexicanos.
Culturalmente, a principios del siglo XX en California y en Arizona, en los establecimientos había letreros que decían: “No se permite la entrada a perros y a mexicanos”. Ahora, los latinos en sus negocios ponen letreros que dicen: “We speak english”. Irónico contraste.
En la campaña electoral, los candidatos ofrecerán respuestas a una población que representa 17% de la población total y que se ha extendido del sur al norte y que tiene influencia en todos los ámbitos de la sociedad estadounidense.
En los estados de mayor población latina, el Partido Demócrata ha creado una organización para captar más votos y se ha convertido en activista contra Trump. Éste, a su vez, se encuentra preparado para defender su presidencia catastrófica. Lo peor de su pasado es ahora presente.
Aun cuando no empieza la confrontación de los dos candidatos de los partidos en contienda, ya está el ambiente impregnado de retórica. Falta, como sucede en todo el mundo, el contenido programático, presupuestal, de conveniencia y riesgos, que permita moderar las promesas.