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Opinión

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Microfinanzas en movimiento. La 1ª revolución microfinanciera (1 / 3)

La primera revolución financiera tuvo su origen en un crédito a un vendedor de naranjas.

Los microcréditos se deben enfocar a los negocios, no a financiamiento personal.

El que no cambia, se estanca. La naturaleza de los tiempos actuales es el cambio vertiginoso, novedades inverosímiles, transformaciones tecnológicas, nuevos productos irresistibles... Innovación, innovación, innovación. Como lo expresó un líder empresarial, el cambio es hoy el único principio de gestión incontestable.

Ante esta velocidad del vivir cotidiano, el sentir común es que todo cambio es positivo. Frases como cambiar es signo de vitalidad; más vale equivocarse por actuar que no equivocarse por no moverse; la parálisis es eso, parálisis . No sólo en el mundo empresarial, también en el mundo de la educación, del consumo, del trabajo, de las relaciones sociales es recurrente el principio o cambias o te anquilosas; o innovas o envejeces . Sin embargo, cuidémonos de esta apología del cambio sin más.

En este contexto, conviene echar una mirada a las microfinanzas y las profundas mutaciones que desde los 70 han venido experimentando. Porque quizá muchos no se han percatado de la distancia que existe de aquellos primeros experimentos y el presente de las microfinanzas.

Dedicaremos tres artículos a analizar estas transformaciones en las microfinanzas para mostrar que no todos los cambios que han experimentado hacen honor a su vocación original y que, si no es posible desandar el camino andado, es importante marcar límites, diferenciar enfoques, perspectivas y finalmente fijar una posición, obviamente discutible.

En este primer artículo sentaremos las bases que dieron origen al movimiento microfinanciero y los primeros inicios; en el segundo describiremos algunos cambios que en los últimos 15 años ha sufrido este movimiento; en el último haremos una fotografía del presente y esbozaremos los dilemas que el futuro plantea a este movimiento.

La primera revolución financiera tuvo su origen en los 70 en un país paupérrimo, Bangladesh. Muhammad Yunus, a partir de dar un microcrédito a un vendedor de naranjas en una carretilla, dio inicio al Grameen Bank, ahora con más de 8 millones de usuarios y réplicas en todo el mundo. Los primeros pasos sentaron las bases del movimiento del microcrédito a partir de su propia experiencia.

El primer y más radical descubrimiento fue: los pobres son dignos de crédito. Derribó un mito todavía vigente. El segundo y también revolucionario paso fue confiar en las mujeres, en contra de la sabiduría ancestral. Un tercer componente fue una metodología innovadora: formar grupos pequeños en el que unos a otros se avalan, volúmenes pequeños de crédito y pagos frecuentes.

Finalmente, enfocar el microcrédito a micronegocios, no al consumo. De ahí surgió el movimiento de las microfinanzas.

En esos primeros años se fueron elaborando unas teorías iniciales sobre la función de las microfinanzas. Una fundamental, que no debe ser pasada por alto, es la distinción entre un enfoque protectivo y un enfoque promocional. Mientras el primero pone énfasis en la vulnerabilidad de los pobres y el microcrédito como un medio para disminuir esa vulnerabilidad, el segundo enfoque enfatiza el potencial microempresarial capaz de generarse a partir del microcrédito. Estas dos perspectivas son claves para revisar el pasado y proyectar el futuro.

En la próxima entrega abordaremos la segunda revolución microfinanciera, impulsada en la Cumbre de Microfinanzas, en 1997.

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