Lectura 4:00 min
Marina, puertos y guardia costera. Reingeniería institucional
México, con casi 13,000 kilómetros de costas y un territorio marino 1.5 veces más grande que su territorio terrestre, carece ahí de un cuerpo especializado y con facultades plenas de vigilancia y aplicación integral de la legislación federal; carece de guardia costera. Esto ayuda a explicar que más de 40% de la pesca sea ilegal en nuestro país y que se observe sobreexplotación y colapso de pesquerías, degradación de ecosistemas y extinción de especies. También, que la descarga de aguas residuales de las ciudades y puertos sea algo hasta ahora en buena medida incontrolable por la inacción, conflicto de interés y captura regulatoria que sufre la Conagua; al igual que el desorden e impunidad que campean en la ocupación y uso de la Zona Federal Marítimo Terrestre (Zofemat). Otras tareas estratégicas en mares y costas, como el combate al narcotráfico y al tráfico de personas, resguardo y rescate, que en diversos países están a cargo de sus guardias costeras, en México recaen, con razonable solvencia, en la Armada de México. Pero la verdad es que tenemos serios vacíos y fragmentación de facultades.
Están, por otro lado, las capitanías de puerto, dependientes de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, que poseen funciones eminentemente civiles y comerciales. No obstante, éstas serían transferidas a la Armada de México para fortalecer la seguridad marítima y portuaria de acuerdo con una iniciativa que se discute en el Senado de la República. La justificación es que el crimen organizado llegó a controlar los puertos de Lázaro Cárdenas y Manzanillo, y que su recuperación por parte de la Armada de México ha resultado exitosa. La idea es generalizar la militarización de los puertos, algo que ha provocado fuertes reacciones por parte de colegios de marinos, operadores portuarios, asociaciones y sindicatos. Sus razones son atendibles, en cuanto que no corresponde a las capitanías de puerto realizar funciones de policía, ni a la Armada de México estar a cargo de tareas civiles de transporte marítimo, comercio, comunicaciones, pesca, turismo, e infraestructura. Sin embargo, en puertos y costas es un hecho palpable el desorden e ilegalidad que caracterizan a la Zofemat y a muchas actividades como la pesca, la descarga de aguas residuales y la operación de embarcaciones turísticas. Algo debe hacerse.
Deben garantizarse la protección ambiental marina y costera y el buen manejo de la Zofemat; pero también la seguridad y mantener a raya al crimen organizado, además de lograrse una operación eficiente de los puertos. No es adecuada una solución parcial de militarización. Una solución integral pasa por la creación de la guardia costera mexicana; por el fortalecimiento de las unidades navales de protección portuaria, a través de nuevas capacidades operativas y de inteligencia, y por mantener funciones portuarias estrictamente comerciales en el ámbito de las capitanías de puerto de la SCT.
Destaquemos el imperativo de crear la guardia costera mexicana como brazo especializado de la Armada de México orientado a velar por los recursos naturales costeros y marinos, a combatir la pesca ilegal y la contaminación de aguas costeras y marinas, y a la vigilancia y aplicación de la ley en la Zofemat. La guardia costera deberá estar soportada en una política integral desarrollada por una agencia o subsecretaría de mares y costas radicada en la Semarnat, con las capacidades necesarias de regulación e investigación científica en oceanografía y ecología marina. La guardia costera mexicana aseguraría el cumplimiento de todas las leyes federales en el mar, con la capacidad de portar armas de fuego, ejecutar órdenes judiciales, y hacer arrestos sin orden judicial en caso de flagrancia. Se trata no sólo de transferir facultades de una secretaría a otra, sino de una reingeniería institucional.