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Los agraviados
Ya sabemos que la principal característica de los políticos es mentir, particularmente cuando quieren llegar al poder o conservarlo, pero el presidente López Obrador ha hecho de la mentira su principal herramienta. Miente con tal frecuencia que es imposible seguirle el ritmo a cada mentira para rebatirla con datos duros, lo que hace que la verdad flote, insegura, sobre una rebaba de falsedades que asfixian todo debate posible. Las mentiras de López Obrador son tan simplistas que pretender desarrollar argumentos en torno a ellas llega a convertirse en una madeja de hilos en la que uno termina enredándose.
Una de sus mentiras favoritas, y que todos los medios de comunicación repiten sin cuestionar, es la de su supuesta popularidad. Si uno compara la popularidad de los últimos presidentes, desde Salinas de Gortari hasta López Obrador, veremos que este último no es un caso atípico. Salinas de Gortari, en el último trimestre de su último año de gobierno, tenía una aceptación cercana al 80% (muy por encima del 60% de López Obrador), y todos sabemos cómo terminó: con un último año caótico, asesinatos políticos de gran escala, exiliado y con un hermano en la cárcel.
La mentira sobre la popularidad “excepcional” de López Obrador tiene un sustento engañoso: ganó las elecciones de 2018 con un 53% de los votos, algo que no pasaba desde las épocas del carro completo del PRI. Digo que este sustento es engañoso porque en la campaña de 2018, López Obrador se disfrazó de algo que nunca ha sido: un demócrata moderado; por eso se contradecía tanto: a cada quién le decía lo que quería oír. Ya en el poder, se quitó la máscara y enseñó su verdadero rostro. En lo personal, un narcisista megalómano; en lo político, un autócrata pendenciero sin el menor respeto por la ley.
Pero el fuera máscaras de López Obrador (que en sus delirios se siente enviado por la Providencia) ha dejado tiradas por el camino a considerables porciones del electorado, que a pesar de haberlo apoyado con su voto, hoy se sienten traicionadas y engañadas. Hagamos un breve recuento de los agraviados por este gobierno de ineptos y corruptos:
1.- La clase media en su totalidad, a quienes ha llamado aspiracionistas y traidores, por pensar que con trabajo y talento se puede vivir mejor. Lo que no soporta el autócrata es no poder manipular el voto de aquellos que se ganan la vida por su cuenta, pagan impuestos, y no están acostumbrados a vivir de las migajas que la burocracia les avienta cada vez que hay elecciones.
2.- Miles de servidores públicos de carrera, a los que, sin el menor respeto por sus derechos laborales, se despidió y sustituyó por una legión de ignorantes ineptos que no tenían más mérito que el de ser parte del “movimiento” o parientes y amigos de alguien del “movimiento”. Entiéndase por “movimiento” a ese grupo de oportunistas cuyo único objetivo fue llevar a López Obrador al poder para después servirse con la cuchara grande.
3.- Millones de usuarios de los servicios de salud, a quienes el gobierno ha dejado sin medicamentos ni posibilidades de ser atendidos en un sistema de salud al que se le han quitado recursos ingentes para desviarlos a proyectos inútiles, que no tienen otro objetivo más allá de ordeñar al erario en beneficio de la nueva casta divina. Es cierto que los niños muertos de cáncer o en los elevadores del IMSS no votan, pero sus familias sí, y estoy seguro de que no van a perdonar.
4.- Los parientes de los 800 mil muertos en la pandemia como consecuencia directa de la ineptitud y marrullería de López-Gatell y su titiritero.
5.- Millones de mujeres, a las que constantemente ha despreciado en las manifestaciones en las que exigen poder vivir en un país que no las mate y las invisibilice, y a las que privó de todo refugio seguro.
6.- Millones de padres de familia a cuyos hijos López Obrador les quitó el único plato que, quizá, comían cada día.
7.- Millones de usuarios de los servicios de aviación, quienes han visto una grave degradación en los servicios y un incremento en los costos.
8.- Los millones de usuarios del metro de la Ciudad de México, que todos los días padecen el desvío de recursos para la campaña de Claudia Sheinbaum.
9.- Y, quizá, el peor de todos: los millones de mexicanos que han sido víctimas de la violencia y de la desaparición forzada de sus seres queridos, y a los que López Obrador, con una carcajada miserable y ridícula, les contesta: ¡Ahí están las masacres! ¡Jejejee!
Los agraviados somos tantos millones, que sugerir que Claudia Sheinbaum tiene clara la victoria, no es sino una mentira más del presidente más infame desde Antonio López de Santa Anna.
@gsoriag