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Opinión

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La virtud de coserse la boca

La prudencia al expresarse en público es indispensable en la vida de los personajes públicos y privados, hablar de más invariablemente acarrea problemas.

El mensaje ofensivo contra Ronaldinho del funcionario queretano que ha dado tanto de qué hablar, los videos de los diputados panistas en Puerto Vallarta, las conversaciones privadas del periodista Pedro Ferriz, las fotografías íntimas de celebridades que fueron hackeadas, entre otras, son ya un buen número de muestras de la comunidad real y virtual en que vivimos, una especie de Gran Hermano, donde no existe vida privada; tal vez llegará un momento en que ni siquiera podremos pensar libremente...

La prudencia al expresarse en público siempre ha sido indispensable en la vida de los personajes públicos y privados, hablar de más invariablemente acarrea problemas, inclusive para quienes no tienen una función pública o alguna representatividad.

Contra las imprudencias no hay defensa, no existe asesor de comunicación o poder que impida que se hagan públicas declaraciones o expresiones inadecuadas, por ahí han pasado las hijas del presiente Peña Nieto y la del Piojo Herrera, cuyos mensajes se hicieron trending topic en unos minutos. Pero no sólo ha ocurrido con celebridades o sus familiares, también con particulares que no supieron controlarse y sus excesos hicieron tendencia como la Lady Polanco o El Gentleman de Las Lomas.

Un elemento fundamental es la representatividad. Hoy existe un gran malestar en las filas de los panistas porque los medios generalizan la procedencia partidista aun cuando se trate de acciones personales como las de los mexicanos detenidos en el Mundial de Brasil o el mencionado funcionario queretano. En ambos casos es verdad, fueron actos personales que no se vinculan con su procedencia partidista. Muy diferente es el caso de los videos de Puerto Vallarta porque se trató de una reunión en los días de la plenaria del grupo parlamentario del PAN.

Suele perderse de vista la representatividad, hay quienes echan por delante la credencial y no se dan cuenta que con la sobreexposición a que estamos expuestos la soberbia y la prepotencia son pésimas consejeras.

Hay especialistas y herramientas para la comunicación en crisis, pero deben dejarse para las contingencias y no como norma bajo el supuesto de que el especialista en medios puede controlar y/o impedir las consecuencias de una declaración o una acción impropia.

Bajo la premisa de que no siempre conviene ni se debe hablar, a continuación un decálogo preventivo:

  1. Contra una mala declaración no hay defensa.
  2. Nunca te vas arrepentir del silencio oportuno. El silencio también es comunicación.
  3. Piensa si tienes algo importante qué decir.
  4. Toma en cuenta las posibles repercusiones de tus palabras.
  5. Sé consciente de qué y a quién representas.
  6. Evita hacer públicas reacciones viscerales.
  7. Debes estar consciente, tú y los tuyos, del entorno y las personas que te rodean.
  8. Se terminó el anonimato; hoy todos estamos expuestos.
  9. El micrófono de un reportero no es imán.
  10. Las redes sociales se reproducen como hiedra.

jnaveja@hotmail.com

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