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La transición que viene, el futuro de la salud pública en México
Antes de entrar en materia, me parece importante hacer énfasis en un concepto que debemos tener claro todos, la salud pública en México no es un tema relacionado a la creación de un sistema nacional de salud cuya responsabilidad recaiga en el sector institucional / gubernamental; se trata de un sistema de salud en el que los sectores público y privado tengan una injerencia directa, balanceada y corresponsable.
Habiendo establecido esto, en esta columna me gustaría explorar lo que viene con el arranque del 2024, un año crítico, primero por el cierre de la administración pública federal del sexenio 2018-2024 y las elecciones quienes tomarán las riendas de la correspondiente al periodo 2024-2030.
El balance de la administración a nivel general corresponde a grupos de expertos con una visión que depende de su conocimiento particular puedan llegar a un consenso del desempeño general; en lo macro, meso y micro hay muchas vertientes y ángulos por explorar; sin embargo en lo tocante a salud, hay que reconocer que hemos tenido un aprendizaje muy costoso, particularmente cuando hablamos de la administración, implementación y control de los procesos de adquisición, y abastecimiento de medicamentos y otros insumos para la salud; un terreno en el que los actores clave francamente fracasaron. En otras intervenciones intentare hacer un análisis de otros temas igualmente relevantes.
De ahí el título de esta columna, sin importar nuestras filias y fobias, lo que venga como un reto a quien gane el proceso electoral del 2 de junio de este año es hacer un diagnóstico claro del sistema de adquisición, abasto y distribución (en todos sus tramos) de medicamentos; entre muchos otros que corresponderán a expertos en sus respectivos sectores. Y de este análisis sin duda esperaríamos una transición en este tema en particular; el análisis debe de ir mucho más allá de ejercicio de las campañas electorales, debe de estar diseñado para que un grupo de expertos de los sectores públicos y privados trabajen juntos en la definición de las necesidades, acciones y documentación de las necesidades que la adquisición en la forma en un plan accionable que arranque desde el momento de la conclusión del proceso electoral con un proceso de implementación desde el seno del equipo de transición para que su implementación haga del día de la toma de protesta de quien asuma la titularidad del Poder Ejecutivo
el punto de partida para su implementación.
El trabajo está prácticamente hecho en materia de diagnóstico, lamentablemente este no es parte de la conciencia de quienes hoy “manejan” el sistema de adquisición y distribución. Desde el lado positivo hay grupos de trabajo que lo tienen claro tanto a nivel institucional como privado; expertos que están en todos los espectros del péndulo, quienes se han limitado a criticar, quienes se han limitado a intentar defender lo realizado y, lo más importante, quienes han intentado mantener un espíritu de crítica propositiva para que el doloroso aprendizaje de los pasados años nos lleve a un modelo que retome lo que se hacía bien con miras a mejorarlo, dejando atrás lo que se hacía mal (porque sí, el modelo anterior requería cambios profundos).
En resumen, de poco valor es voltear a ver los errores cometidos por los responsables de las irresponsabilidades de la compra y abasto de medicamentos durante los pasados 5 años; lo importante estará en la construcción de equipos solidos con aquellos con el conocimiento y disposición a darle la vuelta a la página para volver a un sistema de abasto institucional que funcione con miras a recomponer una cadena de suministro fracturada por las decisiones de personas que con buenas intenciones, o no, hicieron todo lo que no debió haberse hecho.
Como corolario, la transición en el sistema de abasto institucional de medicamentos y otros insumos para la salud no será automática, será progresiva y, sobre todo, es urgente que sea iniciada hoy.
Hoy cierro con una frase que se atribuye a John P. Kotter: “La urgencia es increíblemente importante cuando se habla de los grandes cambios, no de los pequeños.”
Oscar Flores cuenta con 25 años de experiencia en el sector de la salud en México y Latinoamérica, actualmente es socio director de Cabildum Consulting una consultoría enfocada en el análisis de las políticas públicas en salud, salud digital y sostenibilidad.