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Opinión

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La política migratoria de AMLO, en riesgo de verse entorpecida

No podemos olvidar que las fallas estructurales de Centroamérica son generadas por gente que está huyendo de la pobreza, la inestabilidad política, la corrupción y la impunidad de los problemas medioambientales, así como de la violencia generalizada. Estos elementos nos llevaron a ver nuevamente una caravana migrante compuesta por niños, mujeres y hombres en el sur de nuestra frontera.

México ha anunciado que el programa Sembrando Vida será el acierto para mitigar la migración. Con gran respaldo de la Cepal, ha ofrecido 20,000 empleos en el El Salvador para que pueda extenderse al triángulo central a través de oportunidades. Sin embargo, el programa sólo cuenta con 154 personas registradas desde que fue anunciado, el 21 de junio pasado.

Sin demeritar el esfuerzo del gobierno federal y su apuesta por una política migratoria exitosa, programas como éste toman tiempo, siendo esta una época donde requerimos de soluciones inmediatas.

El gobierno de México tiene compromisos con nuestros vecinos del norte para contener y detener la migración. Esta razón explica la prisa que tiene el gobierno por dar resultados inmediatos ante los ojos de los estadounidenses y, en particular, la respuesta, que para muchos es desproporcional, de la actuación de la Guardia Nacional. Lo hace, incluso, contradiciendo los acuerdos firmados en el Pacto Mundial sobre Migración en Marruecos, firmado en diciembre del 2018, donde se acordó garantizar: “una migración ordenada, segura y regulada”.

Las fotografías y videos difundidos por redes sociales reflejan todo menos estos tres elementos. Sin poner en duda que la intención del gobierno mexicano es sostener estos acuerdos, alguien no está haciendo lo que le toca para llevarlos a cabo.

Cerrar la puerta de esta manera genera simplemente mayor incertidumbre. México debe trabajar con Guatemala en una estrategia que busque dotar de mayor información a las personas que transitan en estas caravanas, para que sepan lo que les espera a su llegada a México.

También se debe garantizar la entrada, en principio, a los más vulnerables: mujeres y niños, detectar quiénes buscan transitar hacia Estados Unidos y quiénes buscarán refugio en nuestro país. No hacerlo nos arroja los resultados que hemos visto en los últimos días.

Por otro lado, México debe replantearse el presupuesto otorgado a la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (Comar), que solamente cuenta con 47 millones de pesos para atender 125% de incremento en solicitudes de asilo que se presentaron el año pasado.

El procesamiento de las peticiones de asilo es lento e inconsistente, generando rezagos desde el 2017. Simplemente el año pasado, la Comar detalló que sólo 11.6% de los migrantes logró ser reconocido como refugiados o se le dio protección complementaria, 2.8% fue no reconocido y 72.5% se encontró en estatus de pendiente.

No se debe perder de vista que el programa Remain in Mexico se encuentra en operación en la frontera norte; ofrece a los centroamericanos que buscan asilo en Estados Unidos esperar la respuesta de su caso en nuestro país.

La política migratoria que aspira el presidente Andrés Manuel López Obrador corre el riesgo de verse entorpecida y caótica.

@natushuren

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