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Opinión

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La Cultura de la Paz, Mediación Asociativa II

Foto EE: Archivo

En nuestra anterior colaboración iniciamos la exploración de la mediación asociativa, proceso que contribuye en el desarrollo humano y, por sus características, las decisiones que alcanzan los mediados suelen contribuir a su desarrollo personal y a una convivencia armónica.

Como hemos comentado en entregas previas, la mediación se rige por determinados principios. Hemos analizado los que se refieren a la mediación en general, así como a la mediación a distancia.

En esta oportunidad se exponen los principios de la mediación asociativa que explican de manera amplia sus diversos aspectos y que han sido desarrollados por Jorge Pesqueira y Amalia Ortiz.**

  • Dignidad intrínseca: El respeto por todo aquello que es valioso para una persona, aunque desde la percepción de los demás esté equivocada, es el primer paso hacia la búsqueda de soluciones a las diferencias. Tiene como referente que ante cualquier situación en la que se intervenga, inexorablemente han de respetarse los derechos humanos de toda persona. Es uno de los ingredientes esenciales de la mediación asociativa y la clave de la sinergia que se produce durante el encuentro.
  • Autonomía de la voluntad: En la búsqueda de una solución efectiva de los conflictos, es imprescindible un nivel de desprendimiento de actitudes egoístas que sólo es concebible cuando la persona es capaz de externar la autonomía de su voluntad. Es inconcebible una mediación exitosa sin el pleno ejercicio de la autonomía de la voluntad, pues ésta hace posible la construcción de soluciones duraderas. Quien se reconoce valioso reconoce también a los demás con el valor que les da su dignidad intrínseca.
  • Sinergia: Es la comunión, la fusión, la unión de los poderes de quienes produjeron el conflicto en el contexto de las relaciones preexistentes. Es la transformación del tú y del yo en un nosotros, de tal suerte que se logre una simbiosis que lo mismo la experimente ese nosotros, así como con los demás. Es la suma equilibrada de los poderes de los mediados para encontrar en el contexto de su relación soluciones mutuamente aceptables. Es la sinergia el núcleo en la mediación asociativa.
  • Cualidades positivas: Las cualidades positivas ni las negativas son propias a las personas, lo que existe es una combinación de unas y de otras en las relaciones interpersonales que puede ser fuente de conflictos y actitudes ante estos. Todo conflicto o disputa es una oportunidad para mejorar las relaciones o bien interacciones de riesgo en las que el conflicto o disputa se percibe como una experiencia destructiva. La bondad, la paz, la concordia y el egocentrismo positivo son cualidades que están presentes en la mediación asociativa en la que es posible que personas y comunidades interactúen privilegiando sus cualidades positivas.  
  • Habilidades sociocognitivas: Cada persona dispone de condiciones biosociológicas para desarrollar habilidades cognitivas como consecuencia de la aplicación de sus funciones mentales complejas. El pensamiento se manifiesta en un continuo fluir que va de la atención al aprendizaje, mismo que permite la toma de decisiones y el desarrollo de habilidades vinculadas a las relaciones con los demás. La familia, la escuela y la comunidad son los entornos que se complementan en el desarrollo de las habilidades sociocognitivas de cada persona, las fallas en esos ámbitos se reflejan en conflictos destructivos en los ámbitos intrapersonal, interpersonal y grupal que producen una cultura de la violencia. Con la mediación asociativa se busca que los mediados desarrollen y practiquen las habilidades sociocognitivas requeridas para mantener buenas relaciones con sus semejantes.
  • Vivencialidad: Es la oportunidad que tienen las partes en un conflicto para comprenderlo como un todo y también para desmenuzarlo, de tal forma que se aclare qué elementos característicos se manifiestan en la situación concreta y cuál es el costo en su relación. Está directamente vinculada a la transformación que experimentan los mediados cuando son capaces de aportar lo mejor de sí mismos al proceso, de tal forma que se propicia una mejor comprensión de sus cualidades positivas y sus habilidades sociocognitivas. Favorece la réplica empática de lo que se observa en el otro. Es indispensable para lograr la sinergia entre los mediados.
  • Corresponsabilidad: Es la materia prima para construir acuerdos sólidos y duraderos, permite dar nuevas dimensiones al impacto y relevancia de las decisiones ya que el riesgo de incumplimiento de obligaciones contraídas se reduce. Lo que se acuerda hacer o no hacer se toma como un compromiso, como una obligación del nosotros.
  • Co-construcción: En la construcción de acuerdos se conocen conjuntamente las percepciones de cada mediado sobre el conflicto, así como de sus necesidades y, una vez identificado con precisión el conflicto y detectados sus orígenes, se propicia la co-construcción de acuerdos, es decir, todo planteamiento emerge desde el nosotros y se dirige hacia el nosotros. Sus primeros efectos dentro de la mediación asociativa son los cambios positivos en las relaciones de los mediados que se mejoran en pleno proceso.
  • Aprendizaje: Cuando se participa en procesos colaborativos de gestión y resolución de controversias como es la mediación, ocurre una experiencia de aprendizaje que se sumará al acervo de conocimientos de los mediados para relacionarse en el futuro. Esa experiencia de aprendizaje en la que el mediador, sin involucrarse en comentarios, señalamientos o propuestas sobre el conflicto en sí, está comprometido en la aportación de elementos a los mediados para que potencien sus cualidades positivas y para que desarrollen sus habilidades sociocognitivas. Con ese aprendizaje se puede dar cabida a nuevos paradigmas relacionales en los que las conductas violentas son susceptibles de ser diluidas y se alcance un tránsito hacia una cultura que haga viable unas mejores relaciones interpersonales en los ámbitos de interacción de los mediados.

La violencia prevaleciente nos muestra que las instituciones socializadoras han fallado en la tarea de desarrollar habilidades sociocognitivas, por lo que se puede afirmar que estamos inmersos en culturas que estimulan la multiplicación de los conflictos y su abordaje destructivo. La construcción de una cultura de la paz y de la concordia sólo es posible si se generaliza la práctica del diálogo en todos los ámbitos de interacción social.

Nuestra pretensión es la consolidación y expansión de la mediación, que es justicia consensuada, es democracia y es diálogo. Para ello es indispensable avanzar en su institucionalización.

Pascual Hernández Mergoldd es abogado y mediador profesional.

phmergoldd@anmediacion.com.mx

Twitter @Phmergoldd

** Ver Mediación Asociativa y Cambio Social, El arte de lo Posible, de Jorge Pesqueira Leal y Amalia Ortiz Aub. Tercera edición. Hermosillo, Sonora, México 2018. Instituto de Mediación de México.

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