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Innovación Israel
México invierte 0.5 % de su Producto Interno Bruto (PIB) a la investigación y desarrollo. Otros países que hacen lo mismo son Tanzania, Uganda, Senegal y Botsuana. Las crisis políticas, las emergencias inmediatas, la necesidad de trabajar en aspectos como seguridad, educación y más han hecho que gran parte de la burocracia mexicana santifique los beneficios de la innovación, pero la relegue a un futuro próximo, pues hay cosas más importantes que atender.
Obviamente ese futuro nunca llega y la innovación en México cada vez parece más lejana. ¿Qué depara un país que cierra los ojos al futuro y se aferra a buscar respuestas en el pasado? Según el Reporte de Competitividad Global del Foro Económico Mundial, para medir la competencia se deben tener en cuenta 12 factores: instituciones, infraestructura, ambiente macroeconómico, salud y educación básica, educación superior y profesionalización, eficiencia del mercado de bienes, eficiencia del mercado laboral, desarrollo del mercado financiero, preparación tecnológica, tamaño del mercado, sofisticación de negocios e innovación.
El mismo reporte admite que innovación y preparación tecnológica son los pilares que están transformando la economía de los países en el siglo XXI. México se encuentra en el lugar 46 entre 140 naciones, por lo que aún queda un camino muy largo por recorrer, pero, ¿ cuál es ese camino?
El estímulo monetario no es suficiente. Los países deben adaptarse a nuevas maneras de entender y transformar el mundo.
Un vistazo a Israel
Israel sabe cuáles son sus fortalezas y debilidades. Israel no cuenta con recursos naturales, en especial no tiene yacimientos petroleros, y durante décadas para subsistir ha dependido de otras naciones. Por ello tuvieron la necesidad de desarrollar una nación con otras fortalezas. Y es así que Israel lleva años, desde su creación e independencia como país, en el año de 1948, desarrollando un paraíso tecnológico, para dejar de depender del crudo que compra a otras naciones, e increíblemente en este corto plazo lo ha logrado.
Desde 1998, Israel era considerado uno de los estados más importantes en tecnología. Hoy se encuentra en los primeros puestos. Ni siquiera Silicon Valley, en Estados Unidos, o Shenzhen, en China, parecen intimidar a Israel. Con el mayor número de startups per cápita en el mundo, incluyendo 2,000 que se fundaron hace menos de 10 años, Israel es parte esencial del mundo digital en el que navegamos día a día, sólo que muchas veces lo ignoramos.
Al competir en las grandes ligas en todos los aspectos —economía, salud, desarrollo, educación—, es una de las naciones que sabe que la investigación y el desarrollo son la clave del poder y el avance, incluso cuando están en medio del desierto. Tal como lo diría su primer ministro, Benjamin Netanyahu: “Israel es una nación que santifica la innovación. Hemos alcanzado una gran altura, pero ya no podemos parar. Queremos seguir escalando”.
Su departamento de innovación, Israel Innovation Authority, una agencia financiada públicamente, ha generado una estructura interna enfocada en seis divisiones de innovación. Cada una ofrece una caja de herramientas única y personalizada para sus programas:
Startup. Ofrece ayuda en las primeras etapas de desarrollo de iniciativas tecnológicas, enfocándose en hacer realidad las ideas de los jóvenes emprendedores y las personas dispuestas a entrar en el mundo tecnológico, a través de planes financieros y administrativos realistas.
Crecimiento. Apoya a las empresas de alta tecnología en la etapa de crecimiento de ventas, así como a encontrar financiamientos para desarrollo e innovación.
Infraestructura tecnológica. Busca mejorar la infraestructura de la investigación, promoviendo el trabajo con la academia para que a través del intercambio de conocimiento y experiencia se desarrollen nuevas oportunidades de crecimiento.
Colaboración Internacional. Trabajar con otros países para encontrar puntos débiles en su desarrollo nacional, crear lazos y acuerdos económicos como parte del trabajo del departamento de innovación.
Manufactura avanzada. Promueve la implementación de investigación y desarrollo, así como procesos de innovación en compañías manufactureras para hacer crecer sus competencias a nivel nacional y global, mejorando la productividad a través de distintos sectores en el proceso.
Retos sociales. Busca mejorar la calidad de los servicios públicos de la sociedad israelí para mejorar el bienestar social y el estilo de vida a partir de la innovación.
Con este paraguas de innovación y desarrollo, Israel se encuentra caminando a pasos agigantados, un ritmo que México no está logrando. ¿Hay algo por hacer? Volviendo al Reporte de Competitividad Global, hay que destacar el reto de las instituciones por destinar mayores recursos para invertir en investigación, desarrollo e innovación. Es muy complicado que nuestro país llegue lejos a partir de la IP y las ONGs. El rol de las instituciones gubernamentales es clave en diferentes etapas de la innovación.
México tiene muchas ventajas. Un gran tamaño de mercado, aunado a la biodiversidad donde se mezclan culturas e identidades capaces de colaborar en un bien común, representa una oportunidad invaluable ante la competencia. Una clave para detonar los ecosistemas de innovación: inversión desde las instituciones.