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Opinión

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¿Estado de bienestar sostenible?

El Estado de bienestar dispendioso , resultado de una irresponsabilidad populista , es insostenible y es igual de válido para Europa que para AL.

¿Es sostenible el Estado de bienestar con gratuidad de la educación, de la salud, seguro universal de desempleo, pensiones altas al retiro ? La discusión fue abierta por Aguilar Camín y la han continuado, entre otros, los politólogos Escalante Gonzalbo y Blanca Heredia. Estos últimos opinan, a mi juicio equivocadamente, que se trata de un asunto político que debe resolverse con recursos políticos .

La sustentabilidad del Estado benefactor no es un problema unidimensional y, en su consideración, deben tomarse en cuenta sus dimensiones económica, demográfica y técnica. Sin la consideración de estos últimos factores, de nada valdrá que se generen las condiciones políticas en términos de coaliciones, votos, propuestas para su solución.

No puede haber acuerdo político capaz de superar las restricciones presupuestales que impone la escasez de recursos. Por ahí se tiene que empezar. No hay tal cosa como la gratuidad de la educación, la salud o las pensiones.

Cuando alguien recibe un beneficio público, alguien más lo paga. Para que subsista deben racionalizarse los beneficios del Estado benefactor a la realidad durísima de los recursos disponibles. Lo dijo Aguilar Camín en sus dos textos sobre el tema (la clave reside en los adjetivos utilizados): son insostenibles los estados de bienestar europeos dispendiosos al igual que la irresponsabilidad populista europea que ofrece a sus ciudadanos más de lo que puede pagar .

Mucho del problema puede resolverse mediante la adopción de fórmulas técnicas adecuadas. Es el caso de las pensiones, la solución depende de un esquema de capitalización en el cual los periodos de servicio y de aportaciones se ajusten a la esperanza de vida real de las personas. Con esa fórmula será posible evitar que la nueva población que trabaja tenga que pagar las pensiones de la población con derechos adquiridos .

Otra de las claves es identificar quién paga y quién recibe los servicios públicos falsamente gratuitos que recibe la población. El caso por excelencia es el de la educación. Si la población que la paga es también la beneficiaria, para qué se inmiscuye el Estado benefactor con una intervención que puede ser distorsionante. En conclusión. El Estado de bienestar dispendioso resultado de una irresponsabilidad populista es insostenible. Y esto es igualmente válido para Europa Occidental que para América Latina o países emergentes. Por más que las poblaciones tengan derechos y se les califique de históricos , fundamentales , irrenunciables ...

bdonatello@eleconomista.com.mx

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