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El momento del Grupo Hidalgo
El pasado 5 de septiembre, Omar Fayad, asumió la gubernatura de Hidalgo, la tierra del secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, líder del llamado Paste Power o Grupo Hidalgo el cual atraviesa por el mejor momento político de su historia.
Tan sólo podría compararse con la década de los 70, cuando tres hidalguenses lograron ser gobernadores a la vez: Carlos Guerrero en Hidalgo, Alfonso Corona del Rosal en el Distrito Federal y Javier Rojo Gómez en el territorio de Quintana Roo.
La fortaleza del Grupo Hidalgo ha sido posible por dos vías: la del pragmatismo político y la imposición ante grupos rivales, dentro y fuera del PRI, que al final, en un cálculo político, han decidido alinearse ante lo que en estos momentos es sólo es una posibilidad: la de apuntalar la posible candidatura presidencial de Osorio Chong.
El gobernador entrante, Omar Fayad, un político que, como el secretario de Gobernación y el gobernador saliente, Francisco Olvera, surge del aula política del exprocurador General de la República, Jesús Murillo, no era la apuesta del hoy funcionario federal para quedarse con la candidatura del PRI al gobierno del estado.
Él apostó en el proceso interno por Nuvia Mayorga, directora general de la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas.
La exdiputada federal no logró posicionarse en las encuestas, ni tampoco Fernando Moctezuma, quien era el aspirante apoyado por el entonces gobernador Francisco Olvera, así como tampoco José Antonio Rojo García de Alba, quien, se decía, contaba con el apoyo de Manlio Fabio Beltrones.
Para analista políticos de esa entidad como Alberto Rodríguez, el gobernador Fayad fue su propia apuesta. Fue el primero en levantar la mano en la carrera por la candidatura, aprovechando su posicionamiento en el conocimiento de la gente en el estado y su conocimiento de la estructura partidista.
Osorio Chong y Fayad llegaron a un acuerdo pragmático y caminaron juntos y el resto de los priistas se disciplinaron o decidieron por su propia iniciativa cerrar filas en torno a la candidatura.
Después de una campaña donde los candidatos de oposición no lograron levantar las intenciones del voto, al final, en la contienda constitucional, el oriundo de Zempoala, presidente municipal de Pachuca y senador con licencia ganó con 43.5% de los votos frente a 27.6% que obtuvo su más cercano contendiente, el panista Francisco Xavier Berganza.
Sin embargo, las cifras de los resultados de la elección de ayuntamientos muestran lo que aparentemente es un serio revés para el PRI, que si bien mantuvo la gubernatura y con ello impidió que esta entidad conociera la alternancia política en el gobierno estatal, sólo ganó 22 de los 84 municipios que conforman el estado. El PAN obtuvo 17 y el PRD 15.
Entre los factores que generaron esos números destaca el descontento de la ciudadanía con administraciones salientes, que se combinaron con cálculos políticos de priistas que cambiaron de partido y, utilizando las siglas de otros, se postularon y ganaron, con lo que al final los grupos caciquiles de diversas regiones del estado mantienen el control político de sus regiones.
Además, al final del sexenio el ahora exgobernador, Francisco Olvera, soltó el control de la maquinaria electoral y no apoyó a los candidatos priistas y dejó que la decisión quedara en las urnas.
Para algunos analistas, lo que ocurrió con la figura del ahora exmandatario fue que siempre estuvo en un segundo plano, debido a la preeminencia del secretario de Gobernación, quien es el líder indiscutible del Grupo Hidalgo.
La única figura fuerte que pudiera hacerle competencia real es el exgobernador Jesús Murillo Karam, quien ha manifestado abiertamente que no tiene interés en buscar cargo alguno a pesar de que goza de prestigio en el estado.
En tanto, el llamado Grupo Huichapan, que fuera poderoso en la entidad hasta 1999, cuando gobernó Humberto Lugo Gil, ahora se observa en la banca.
A su vez, la oposición, con todo y las posiciones en los ayuntamientos y en el Congreso, donde PAN tiene siete escaños y el PRD tres, no tiene la fuerza suficiente para competir en esa área, donde PRI y PVEM tienen 16 posiciones.