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Opinión

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El maximato de López

Las evidencias indican que el presidente López está construyendo una especie de Maximato. La columna vertebral de este no solo es su partido, sino, sobre todo, las fuerzas armadas.

El cuarto informe de gobierno no arrojó nada nuevo. Esto es una desventaja de las mañaneras diarias, de lunes a viernes. Igual que en sus ejercicios cotidianos el presidente expresó su pensamiento, sus enemistades y odios y su particular idiosincrasia. Como lo hace a diario, dibujó un país que no existe. Un mandatario que viaja mucho, pero entiende poco.

El soliloquio presidencial abarcó afirmaciones sin sustento, como la de que México está recuperando su prestigio en el mundo; mentiras flagrantes, tal vez las más escandalosas son: la que se refiere al hecho de que la corrupción no sé tolera ni hay impunidad para nadie o que se ha reducido la incidencia delictiva; obsesiones personales, como la de echarle la culpa a Felipe Calderón de sus propios fracasos; y medias verdades, como la reducción de la desigualdad.

Por supuesto también hubo verdades: el aumento al salario o las pensiones para adultos mayores elevadas a rango constitucional. En fin, sería largo enumerar las mentiras, medias verdades, obsesiones y verdades que se dijeron en el informe, pero estas son exactamente iguales a las de cualquier mañanera. De nuevo, el país real estuvo ausente. 

Pero hay que ver más allá de sus dichos, ir a lo que en realidad está construyendo. Hace tiempo, en estas mismas páginas, señalé que era probable que López quisiera perpetuarse en el poder, en la presidencia de la república. Hay varias formas de hacerlo, una de ellas es la construcción de un Maximato para preservar su Legado. Muchos presidentes han soñado con dejar un sucesor que siga sus pasos al pie de la letra. Todos han fracasado por una u otra causa, pero ahora AMLO tiene una ventaja: las fuerzas armadas.

También creo que vivimos una especie de autogolpe de Estado en cámara lenta. Si los cambios que ha hecho y los que quiere hacer el presidente los hubiera realizado en tres meses las alarmas habrían sonado: guardia nacional bajo el mando de la SEDENA, cambios en la CFE y PEMEX, destrucción de instituciones autónomas, ataques a personas, violación a las leyes, etc. Esta asonada se está llevando a cabo como de manual: uso intensivo de las fuerzas armadas, tener control sobre los otros Poderes y los gobiernos estatales, concentrar el poder y destruir o achicar a opositores, prensa libre y partidos. También tener bajo control al sector privado. Pero todo esto lo ha hecho en cuatro años.

Estas dos ideas, Maximato y autogolpe de Estado, están presentes en el sustrato de cada mañanera.

Normalmente, los políticos de la vieja guardia repiten una y otra vez que las fuerzas armadas le son leales a la Constitución y a su comandante en jefe. La verdad es que no hay pruebas fehacientes de ello, es un mito popular. las violaciones a las leyes por parte de elementos de las fuerzas armadas son innumerables y la verdad es que en la historia reciente no ha habido una coyuntura que permita afirmar que sí son leales al jefe del ejecutivo. Es una “verdad” no probada.

El mandatario ha incluido a las fuerzas armadas en actividades vedadas normalmente para los militares: construcción, administración, aeropuertos, transporte. No vale la pena enlistar esas actividades. Están a la vista y sería ocioso. Sus argumentos son: que no se corrompen, que son más eficientes, que las necesitamos para combatir la delincuencia.

Cada uno de estos argumentos son falsos en buena parte. Hay muchas evidencias de que se corrompen, no necesariamente son eficientes y por supuesto no han tenido éxito como policías. Al contrario, los Zetas, el temible grupo de la delincuencia organizada, estaba formado originalmente por miembros de las fuerzas armadas. Éstas llevan de manera intensiva desde el 2006 combatiendo cárteles y el resultado está a la vista: fracaso.

Hay que hacernos una pregunta seriamente: ¿creemos que al irse López Obrador todo se va a mejorar? ¿todo lo que hizo no tendrá consecuencias? El autogolpe de Estado le ha permitido el control personal del poder. Complementariamente, el involucramiento de los militares básicamente bajo su mando (para eso son las reuniones previas a las mañaneras) le permite sentar las bases para que la obediencia ciega de sus corcholatas se convierta, después de 2024, en subordinación.

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