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El alcatraz de las rocallosas
Hay quienes alegan que la historia de las prisiones y encarcelamientos en Estados Unidos ha sido disfuncional ante la cantidad de personas que conforman la población carcelaria de ese país: 2.2 millones. Pero más allá de la crítica, aunque Estados Unidos tiene en efecto una población carcelaria muy grande, no implica que haya demasiadas personas inocentes encarceladas, sino que son muchas personas las que cometen delitos graves.
Dentro del sistema de justicia estadounidense, las prisiones son una parte importante e integral que desempeñan un papel crucial en la defensa del Estado de derecho que garantiza justicia a las víctimas y sanción a los infractores. A lo largo de los años la red penitenciaria ha sufrido modificaciones y una modernización empujada por las demandas de los acuerdos internacionales pero también por los incidentes que naturalmente provoca una población en los penales tan amplia como la de Estados Unidos.
Precisamente una de esas transformaciones se dio en 1983, cuando dos oficiales correccionales fueron asesinados por reclusos el mismo día, en incidentes separados, en la Prisión Federal Marion de Illinois. Después de los asesinatos, Marion se convirtió así en la primera prisión “supermax” de Estados Unidos.
Después de esa experiencia se construyeron instalaciones de máxima seguridad en todo el país. En 1994, el entonces presidente Bill Clinton firmó un proyecto de ley contra el crimen que ofrecía dinero federal a los estados que comenzaron a construir prisiones de máxima seguridad con unidades de confinamiento solitario. Aunque más de 40 estados cuentan con cárceles “supermax” en Estados Unidos, solo una es prisión federal de máxima seguridad: ADX Florence, mejor conocida como el Alcatraz de las Rocallosas.
Inaugurada en 1994, ADX está ubicada en el desierto alto a unas dos horas al sur de Denver. Ahí los reclusos son alojados en celdas insonorizadas de 2 por 4 metros durante 23 horas del día en un encierro permanente, sin ningún contacto con otros reclusos. Cada celda contiene una litera, un escritorio, un taburete y un estante de concreto, y un lavabo e inodoro de acero. Los reclusos pueden ver el exterior de su celda a través de una sola ventana de un metro de alto y medio de ancho que solo les permite vista hacia el patio central sin que tengan noción sobre la ubicación en la que se encuentran. Enormes torres de vigilancia, cámaras de seguridad, perros de ataque, tecnología láser, sistemas de puertas a control remoto forman parte del sistema del cual nadie ha logrado escapar.
Una de las características principales de ADX es el aislamiento que comenzó en Estados Unidos a fines del siglo XVIII, cuando los cuáqueros la defendieron como un medio para evitar que los reclusos sufrieran los azotes y la humillación pública comunes en ese entonces. En 1829, la Penitenciaría del Estado del Este de Pensilvania comenzó a experimentar con los encierros, pero descubrió que los reclusos se suicidaban o se volvían socialmente disfuncionales, por lo que finalmente abandonaron la práctica. Pero un siglo después, en 1934, el aislamiento fue utilizado nuevamente en Alcatraz, donde los presos más problemáticos fueron aislados en el Bloque D.
Legalmente, las condiciones dentro de las prisiones supermax son constitucionales. Han sido cuestionadas extensamente y ningún tribunal ha sostenido que mantener a alguien en régimen de aislamiento durante un período específico es inconstitucional.
Sin embargo, existe una presión cada vez mayor por parte de la comunidad legal internacional para poner fin a la práctica del confinamiento solitario a largo plazo en Estados Unidos. Han habido algunas pequeñas victorias para los derechos de los presos en ADX.
El resto de los reclusos de ADX considerados mentalmente aptos, todavía están en sus celdas cumpliendo cadenas perpetuas en aislamiento casi absoluto tal como dictan las leyes estadounidenses que protegen a la sociedad de los criminales más peligrosos del mundo y de las cuales, no hay salida ni perdón.
Existe una presión cada vez mayor por parte de la comunidad legal internacional para poner fin a la práctica del confinamiento solitario a largo plazo en Estados Unidos.