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Dostoievski y la redención imposible (II)
El 22 de diciembre de 1849, Fiodor Dostoievski fue sentenciado a muerte. Tenía 28 años de edad y dos pequeñas novelas publicadas.
Decir que Fiodor Dostoievski vivió una vida agitada es como decir que Cristo tuvo una muerte incómoda.
De muy joven, después de sospechar que su padre, al que siempre amó, fuera asesinado por sus sirvientes y después de ser considerado por la crítica a los 23 años como el próximo gran escritor ruso, se hizo socialista.
Inspirados por la revolución europea de 1848, con un grupo de jóvenes, se enfrentó al Zar. Como resultado fueron detenidos y sentenciados al paredón esa madrugada, seguramente helada, de 1849. Durante 15 minutos, Fiodor y sus camaradas de revuelta miraron de frente a los soldados cargando sus fusiles de pólvora. Algunos quizá cerraron los ojos cuando oyeron al comandante dar el fuego .
Y pudieron abrirlos de nuevo. Todo había sido tortura psicológica. A la falsa ejecución siguió un cambio de sentencia: deportados a la más terrible de las prisiones políticas, Siberia. El Fiodor Dostoievski que conocemos nació esa noche y se hizo adulto en los cinco años que siguieron en el campo de trabajos forzados de Omsk, Siberia.
En Siberia, Dostoievski aprendió entre otras cosas que las esperanzas que el socialismo y el romanticismo habían dado a su generación estaban tan vacías como un ataúd nuevo (y eran igual de ominosas).
En Siberia, Fiodor se volvió profundamente cristiano. Especialmente después de ver el terrible óleo El cadáver de Cristo de Hans Holbein. Cristo en estado de decadencia humana, con la mirada vacía y señales de putrefacción en manos y pies.
Le pareció, me imagino, la metáfora perfecta de su propia desgracia.
Como al Príncipe Myshkin en El idiota, el cuadro le pareció hermoso. Un cuadro para perder la fe , dice. Porque la fe cristiana se basa en la redención y si ésta no es posible, si al final del sufrimiento sólo hay putrefacción, entonces la fe carece de sentido.
Pero, ¿y si vivimos persiguiendo ideales no por su resultado, sino a pesar de él?