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¿De quién es qué?
Muy mala noticia es que la Cámara de Diputados, el pasado viernes, hubiera aprobado una ley en la que para constituir o alimentar el Fondo de Estabilización Presupuestaria, el gobierno federal pudiera recurrir a los fideicomisos o reservas financieras que posea el gobierno.
Es muy mala por varias razones. La primera, es que con ello la mayoría aplastante de Morena, reconoce que al gobierno federal no le alcanza con lo aprobado en la ley de ingresos y, dada la situación económica, para cumplir con sus programas y obras faraónicas. Es decir, que ya prevé dada la inflación y la persistente incapacidad para generar inversión de la iniciativa privada, que los ingresos se verán reducidos y por lo tanto, la Secretaría de Hacienda tendrá que echar mano de recursos que no vendrán de nuestros impuestos, sino de otro origen.
La iniciativa, no aclara, además, a que recursos financieros se refiere. ¿Los del IMSS, ISSSTE o INFONAVIT? ¿A cuáles? En efecto, el Fondo de Estabilización Presupuestal, tenía al inicio del sexenio 300 mil millones de reserva, para cubrir faltantes si el caso así lo requiriera, pero el actual gobierno se los ha ido acabando todo en proyectos erráticos, en clientelismo electoral, o a través de los mal llamados programas sociales y en los caprichos del presidente. Cuando ese dinero se acabó, se echó mano de decenas de fideicomisos que tenían propósitos específicos y que tenían el sano objetivo de prever desastres, falta en equipamiento, atención médica en el seguro popular y otros que había costado muchísimo tiempo constituir y conservar para cuando las vacas anduvieran flacas, como es el caso en nuestra coyuntura, pues ya se los gastaron en las mismas burradas.
Como es sabido el Estado mexicano, tiene un grupo importante de recursos financieros en sus cuentas. Los del IMSS, ISSSTE, INFONAVIT, la CONSAR, entre otros, su tamaño es enorme desde la perspectiva financiera, pero tienen propósitos de largo plazo como pagar pensiones, atender enfermedades graves, comprar medicinas, pagar sueldos cuando los trabajadores sufren un accidente o se enferman, en fin.
Sin embargo, estos recursos, son del estado mexicano y con ello lo que quiero decir, es que no son recursos fiscales del “gobierno”. En realidad, son de las instituciones en las que cada mexicano “cotiza”, se dice en el argot administrativo. En resumen, son recursos de cada uno de nosotros, no son recursos del gobierno.
Dicho de otra manera, los enormes recursos que tiene el Infonavit, son de los trabajadores que aportan cada mes como una parte de su sueldo. Los del IMSS, ISSSTE y Consar, igual.
Querer o tratar de disponer de esos recursos para el uso del gasto ordinario del gobierno sería equivalente a una expropiación de recursos de cada uno de nosotros. Como si se metieran en nuestra cuenta de banco y el gobierno por efecto de una ley, se llevará un pedazo o todo lo que tenemos ahorrado en nuestra cuenta bancaria.
La explicación es fácil, aunque altamente delicada y peligrosa. En año electoral, es indispensable que el gobierno suba, como ya lo hizo con adultos mayores, y no deje de proveer las dádivas y rentas que entrega a diversos públicos con los programas de gobierno. No es extraño que además de esta ley, ya se haya pedido una autorización de deuda de más de un billón de pesos de los 8 que compondrán el presupuesto federal.
Es peligroso el hecho no sólo por la posible expropiación de dinero nuestro, sino porque con ello la inflación seguirá a la alta y se avecinan diversas disputas y faltantes presupuestales que a nadie le traerán nada bueno. Nada más, pero nada menos también.