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Opinión

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Consumo de sal, a la baja

Hace poco, el empresario Carlos Slim se encontró con el secretario de Salud del Distrito Federal, Armando Ahued, y lo felicitó por el programa Menos Sal Más Salud.

El ingeniero Slim le tenía un dato que confirmaba el éxito de dicho programa: su cadena de restaurantes Sanborns, sólo en la ciudad de México, dejó de comprar 5 toneladas mensuales de sal y esto se debía al programa aplicado por la Secretaría de Salud del gobierno capitalino, consistente en retirar los saleros de la mesa en todos los restaurantes. Si el cliente lo pide, no se le niega, pero en principio no lo tiene a la vista como sucedía antes. Está comprobado que la gente tiende a echar sal mecánicamente a su platillo sin antes probarlo, pero al no tener enfrente el salero lo deja de hacer.

Simultáneamente, se acordó con la Cámara Nacional de la Industria Panificadora (Canainpa) reducir en 10% la sal que se le agrega al pan blanco. El resultado: el consumo de sal baja significativamente. Las 5 toneladas menos de Sanborns son una cantidad considerable que dejaron de ingerir los habitantes del DF. Es un dato sumamente positivo si consideramos que conforme a la Organización Mundial de la Salud (OMS) el excesivo consumo de sal o sodio es una de las principales causas de hipertensión arterial. Conforme estimaciones de las autoridades capitalinas, el programa de Menos Sal Más Salud tendrá en los siguientes años una disminución de entre 10 y 15% de casos de hipertensión arterial en la ciudad.

Lo increíble es que la implantación de la exitosa medida, nos cuenta el doctor Ahued, no requirió invertir dinero ni grandes esfuerzos. Sencillamente expuso el serio problema de la hipertensión arterial a los integrantes de la Cámara Nacional de la Industria Restaurantera (Canirac) y de la Canainpa, que decidieron colaborar con el objetivo de reducir el consumo de sal en favor de la salud pública.

Conforme a la OMS, debemos consumir en promedio por persona máximo cinco gramos de sal al día. En México nuestro consumo es de 15 gramos, tres veces más de lo recomendado. Claro que los niveles de tensión arterial y accidentes cerebrovasculares son elevados. La primera causa de muerte en el país hoy son los infartos y los accidentes vasculares cerebrales originados por la hipertensión, enfermedad silenciosa y subdiagnosticada.

La OPS hizo un reconocimiento al gobierno de Miguel Ángel Mancera por la acertada política para bajar el consumo de sal. ¿Por qué la medida no se ha hecho nacional?

Sería bueno conocer cómo han cambiado las compras de sal de todos los miembros de la Canirac DF, pero sus voceros nos dicen que no cuentan con el dato. La Asociación Mexicana de la Industria Salinera (AMISAC) tampoco maneja cifras de ventas de sal en México.

La AMISAC nos aporta otro enfoque: como alimento vital y de primera necesidad, desde hace 25 años se adiciona yodo a la sal comestible para prevenir desórdenes por deficiencia de yodo como retraso mental, cretinismo, abortos prematuros, bocio, entre otros. Y se adiciona flúor a la sal de mesa para prevenir caries. Este Programa Nacional de Yodación y Fluoración de la Sal ha tenido resultados: en 10 años el bocio en México disminuyó a menos de un caso por cada 100,000 habitantes y los índices de caries infantil bajaron en 40% en parte gracias a la sal, de acuerdo con la AMISAC con datos de la Secretaría de Salud.

Otro dato interesante es que México es séptimo productor mundial de sal, primero en AL y tercero en América, después de Estados Unidos y Canadá. Lo más interesante: la producción mexicana de sal está creciendo, con exportaciones al alza.

@maribelrcoronel

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