Buscar
Opinión

Lectura 5:00 min

Colombia está en riesgo

En segunda vuelta electoral, Colombia decidió su futuro y con él, parte del futuro de América Latina. Tras años de enorme sacrificio y esfuerzo para implementar y mantener una política de seguridad democrática, respeto a las libertades, fortalecimiento del estado de derecho, comercio libre, mayor apertura al mundo e incluso la apuesta para convertirse en un hub de innovación y pionero de la economía naranja (economía creativa), todos estos avances, su estabilidad e institucionalidad, hoy están en riesgo.

Cuando Hugo Chávez gobernaba Venezuela, hubo un momento en que Colombia era el único país libre de la influencia del castro-chavismo gracias al liderazgo del Presidente Álvaro Uribe Vélez, a quien Colombia y todos los latinoamericanos le debemos tanto. Su enorme patriotismo, valentía y humildad, deben ser el faro que guíe a todo líder decidido a defender la libertad y la democracia en el hemisferio occidental. Su testimonio y legado son y serán siempre fuente de inspiración.

Mientras Cuba era gobernada por Fidel, Ecuador por Correa, Brasil por Lula, Argentina por Cristina, Bolivia por Evo y Chile por Bachelet; Colombia era un oasis de libertad y democracia en medio de la ola bolivariana que ha hundido a sus vecinos en populismos de izquierda socialista.

Durante estos años, Estados Unidos ha tenido en Colombia un aliado estratégico y un socio confiable; la joya de la corona que los socialistas latinoamericanos agrupados en el Foro de Sao Paulo han querido durante mucho tiempo. 

Gustavo Petro no esconde sus intenciones. Ex guerrillero y abiertamente socialista, amenaza con revertir y cambiar completamente la realidad de Colombia alineándose a la agenda socialista del Foro de Sao Paulo y a los intereses del narcoterrorismo. Su relación tan estrecha con la dictadura venezolana y los grupos criminales, supone una amenaza muy grande pues la frontera entre ambos países podría desdibujarse para convertirse en un espacio de mayor polarización en el que potencias como Rusia y China o aliados como Irán podrían, desde ahí, expandir su influencia en toda la región.

Es evidente que en América Latina ha crecido un sentimiento anti-establishment fruto de la falta de crecimiento y prosperidad incluyentes. Esto sigue generando sorpresas en muchos procesos electorales y Colombia no fue la excepción. El desgaste que generó la pandemia de COVID-19, sus implicaciones económicas y sociales, han causado malestar y frustración en la gente que, desesperada, se convierten en presa de promesas y soluciones mágicas como las que propuso Petro, quien se aprovecha de la vulnerabilidad de millones de colombianos para manipular y ofrecer un camino que la evidencia y la historia reciente muestran fracasados.

El problema es que la falta de verdaderas alternativas para combatir el populismo, genera otro tipo de opciones y narrativas que, sin mayor certeza, ofrecen caminos que no necesariamente son la solución. Con el triunfo de Petro, el Foro de Sao Paulo se fortalece pues su influencia crecerá en toda la región. La prueba más evidente es el tono victorioso con el que los dictadores Díaz-Canel de Cuba y Maduro de Venezuela, sumados a López Obrador, Evo, Boric y demás presidentes de izquierda socialista, han felicitado y celebrado el triunfo de su amigo, el guerrillero colombiano.

En caso de resultar ciertas las predicciones sobre la posible radicalización de Petro, Estados Unidos perdería a un gran aliado en el hemisferio y, peor aún, crecería la influencia de Rusia, China e Irán entre sus vecinos más cercanos. La creciente ola de triunfos por parte de la izquierda socialista en América Latina, enciende señales de alerta. 

Desde México pasando por Honduras, Nicaragua, Venezuela, Bolivia, Perú, Chile, Argentina y próximamente por definirse Brasil, los socialistas asociados con grupos criminales están avanzando la agenda del Foro de Sao Paulo en alianza con Rusia, China e Irán. A Estados Unidos no le conviene que su propio hemisferio sea un espacio dominado por sus rivales geopolíticos. 

Serán años muy difíciles en casi toda América Latina. Para los colombianos, esta nueva realidad supone una llamada a despertar para unirse y salvar a su país, para lograr que se mantenga esa larga tradición democrática que los ha definido a pesar de sus enormes desafíos. Hoy más que nunca, el hemisferio occidental necesita ciudadanos valientes y dispuestos a defender la libertad. No podemos renunciar a defender nuestro futuro.

*El autor es presidente fundador del Instituto de Pensamiento Estratégico Ágora A.C. (IPEA). Primer Think Tank de jóvenes mexicanos y de Un millón de jóvenes por México.

aregil@ipea.institute

Twitter: @armando_regil

Temas relacionados

Únete infórmate descubre

Suscríbete a nuestros
Newsletters

Ve a nuestros Newslettersregístrate aquí

Últimas noticias

Noticias Recomendadas