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Bao de Pixar: inmigración y cultura en un bocadillo chino
En la pasada entrega de los Oscar, el corto animado Bao de Pixar se alzó con la estatuilla. Detrás de esta historia aparentemente culinaria, existen metáforas políticas y sociales actuales.
Bao es un alimento que de este lado del mundo ha sido popularizado con el nombre de dumpling o bun. Son pequeños bocadillos de harina de arroz, rellenos de carne o verduras y cocidos en vaporeras chinas de bambú. Este bocadillo es el pretexto con el que se cuenta una historia no sólo de los símbolos alrededor de la comida, sino de las complejas relaciones familiares cuando se es migrante y de la mutación del vínculo entre padres e hijos.
Bao es un bocadillo que cobra vida mientras una inmigrante asiática casada los cocina cuidadosamente. La señora lo cuida cariñosamente, rellenándolo de carne para que no se apachurre, llevándolo de compras al mercado o a la escuela. Pronto, Bao empieza a socializar con personas fuera de su hogar y empieza a mostrar comportamientos rebeldes: come chetos en su cama, sale con sus amigos en pandilla y lleva a su casa a una chica blanca, no asiática, para presentársela a su madre. Aquí hay un giro de tuerca en las acciones de la madre, que provocó reacciones desconcertantes en muchos espectadores.
Y es que como ha sido el sello de Pixar, el giro de tuerca es una metáfora que describe perfectamente cómo entre el amor sobreprotector de los padres y la necesidad de hacer una vida por su propia cuenta por parte de los hijos siempre hay obstáculos a vencer para esta emancipación. Todo esto se cuenta además en un contexto que abona a la problemática: los inmigrantes chinos en Estados Unidos. Las poblaciones de origen asiático, en general, tienen un estereotipo en la sociedad estadounidense de ser estudiantes modelo, hijos que nunca se rebelan ante sus padres y que siempre hacen lo que la tradición y los padres en particular dictan, independientemente de la edad. En ciertos contextos, como el escolar, este prejuicio juega a favor, puesto que se ha demostrado que en un primer encuentro, los profesores tienden a pensar que los alumnos de origen asiático son más aplicados, aunque no lo sean. El vínculo con los padres en otros contextos genera muchas tensiones sociales cuando son vistos como inmigrantes cerrados que no se abren a relaciones interculturales con personas de otro origen. Estos prejuicios son vividos, a decir de muchos asiáticos, de manera estresante porque sienten que las expectativas sobre ellos son muy altas.
Justo la rebeldía de Bao muestra cómo la adopción de ciertas actitudes y comportamientos de un inmigrante de segunda generación provocan un choque con sus padres. Y en una escala de valores más universales, muestra cómo el amor sobreprotector de los padres debe ser superado para crear nuevos tipos de relación con los hijos que no tengan la expectativa de mantenerlos siempre a la vista o fuera de peligro. En un contexto de agitación política en donde la tolerancia a la diferencia, a la inmigración y a las relaciones interculturales se encuentran en juego, Pixar muestra a través de la metáfora de la comida cómo es posible llegar a un entendimiento. Y así como lo viene haciendo desde hace años con las temáticas de sus largometrajes —como en Coco—, entendieron que las audiencias más universales se encuentran mostrando las particularidades culturales más locales.
Twitter: @Lillie_ML