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Opinión

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Alcances y límites de la política monetaria para combatir la inflación en México

“La inflación es tan violenta como un asaltante, tan aterradora como un ladrón armado y tan letal como un asesino a sueldo”.

Ronald Reagan.

En su última decisión de política monetaria, el Banco de México incrementó 50 puntos base la tasa de referencia.  Este incremento es el más elevado en una sola sesión desde hace un par de décadas y representa un incremento de 3 puntos porcentuales (300 puntos base) en un año. En comparación, en el mismo año la Reserva Federal de los Estados Unidos ha aumentado su tasa de referencia en 77 puntos base.

Detrás de incrementar la tasa de referencia, se encuentra la lógica de que tiene un efecto fundamental como mecanismo para controlar la inflación. Así opera en México y así opera en la mayor parte del mundo. La tasa de referencia, en términos de política monetaria, funciona como un freno o acelerador para la actividad económica. Cuando es un freno opera en distintos niveles incidiendo sobre la inflación.

Un primer mecanismo se refiere a que, al incrementarse la tasa de referencia afecta el resto de las tasas de interés y esto produce un incremento en las tasas de interés de los instrumentos de crédito. A su vez, esto frena nuevas inversiones que realizan las empresas al limitar su acceso al crédito y disminuye el consumo general de la economía al hacer más caro adquirir productos y servicios a través de financiamientos por parte de las personas, lo cual afecta la demanda agregada y ayuda a disminuir la inflación.

Otro efecto se da en el tipo de cambio. Al mantener una trayectoria similar a la que tienen las tasas de referencia en EUA, el diferencial de tasas entre inversiones en México y Estados Unidos se mantiene o, como hoy es el caso, se amplía. Este diferencial evita que exista una presión sobre el tipo de cambio ante la salida de recursos de México y previenen el efecto inflacionario adicional de una depreciación del peso sobre productos que tienen componentes de importación.

Adicionalmente, se parte del supuesto de que una trayectoria de alza de tasas, tiene como efecto la formación de “expectativas inflacionarias”. Los “agentes económicos” reaccionan ante esta trayectoria de tasas suponiendo que se dará una contención de la inflación y sus decisiones actuales dejarán de alimentar el efecto inflacionario.

Existen, sin embargo, algunos factores que hacen que en México estos mecanismos no sean tan efectivos o inmediatos, sin que por ello dejen de tener validez.

En economías como la de Estados Unidos donde las tasas al crédito son en general bajas, un incremento en la tasa tiene un efecto visible y perceptible para los consumidores, lo que tiende a generar un efecto más marcado en su comportamiento de consumo. En economías como la de México, donde las tasas de crédito son cerca del triple de las de Estados Unidos, incrementos en la tasa de referencia no tienen un efecto tan perceptible para el consumidor que afecte en la misma magnitud su comportamiento de consumo.

Además, existe evidencia de que los agentes económicos en países como México, toman decisiones de formación de precios futuros (en una proporción importante de casos) con una conducta de sobre ponderación del futuro esperado y ello provoca incrementos mayores que alimentan la inflación.

El reto que enfrenta hoy México para frenar la inflación es mayúsculo, la tentación de decisiones simplistas es muy grande, es fundamental evitar un deterioro mayor de la capacidad de compra de los hogares.

raul@martinezsolares.com.m

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El autor es politólogo, mercadólogo, financiero, especialista en economía conductual y profesor de la Facultad de Economía de la UNAM. CEO de Fibra Educa y Presidente del Consejo para el Fomento del Ahorro Educativo.

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