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Polos opuestos
Las cifras más recientes relacionadas con el desempeño de la economía mundial muestran una dinámica muy diferente entre las economías avanzadas, la periferia europea y los países emergentes.
Las cifras más recientes relacionadas con el desempeño de la economía mundial muestran una dinámica muy diferente entre las economías avanzadas, la periferia europea y los países emergentes.
Esto no es algo que deba de sorprender, la actual crisis económica ha afectado de manera diferenciada al mundo, dependiendo de la profundidad de sus desequilibrios macroeconómicos y de la eficiencia de sus programas de ajuste o estímulos monetarios.
EU ha aplicado medidas muy agresivas de estímulo fiscal y monetario que han llevado el nivel de las tasas de interés a mínimos históricos, además de haber inyectado fuertes cantidades de liquidez.
Hoy, parece que la persistencia de EU empieza a dar resultado, el PIB creció 1.7% en el segundo trimestre del año, desde 1.1% observado el trimestre previo.
La mayor actividad productiva se vio reflejada en una disminución de la tasa de desempleo, que en julio se ubicó en 7.4%, la menor en cuatro años, favoreciendo simultáneamente al consumo y a la confianza de los distintos agentes económicos.
Pese a que la economía de nuestro principal socio comercial ha consolidado un proceso de gradual de recuperación, la actividad económica en México continúa mostrando una moderación importante en su ritmo de crecimiento. Tanto la demanda externa como algunos indicadores de consumo siguen mostrando signos de debilidad que se han traducido en un pobre desempeño del PIB.
Las cifras dadas a conocer por el INEGI, con respecto a la actividad económica en el segundo trimestre del año, dan cuenta de que la desaceleración es cada vez más profunda y que no se revertirá hasta el 2014.
De acuerdo con el INEGI, el PIB de nuestro país creció sólo 1.5% en el segundo trimestre del año, muy por debajo de 2.3% que esperaba el consenso del mercado.
El crecimiento del primer trimestre del año fue de 0.6%, y hay que tener presente que la cifra del segundo trimestre se vio beneficiada por un efecto calendario, ya que en el 2012, la Semana Santa cayó en abril, mientras que en el 2013, el periodo vacacional se registró en marzo, lo que derivó en un mayor número de días laborados en el segundo trimestre del presente año.
Con cifras desestacionalizadas, la economía mexicana prácticamente se estancó en el segundo trimestre del año (0.2%), desde un crecimiento de 2.63% de los primeros tres meses del año.
Vale la pena observar que en el segundo trimestre del año, el PIB de México cayó 0.74% con respecto al trimestre anterior, la primera baja intertrimestral desde mediados del 2009, cuando el mundo resintió el inicio de la crisis hipotecaria surgida en EU.
En el segundo semestre del año es altamente probable que sigamos viendo esta disparidad en el comportamiento de la economía estadounidense y de la mexicana. En el caso de EU, se ha podido observar una recuperación importante de la producción industrial y un fortalecimiento de su mercado laboral, lo que ha incentivado un mayor consumo privado. Hay que destacar que el mercado inmobiliario, que en el pasado fue un lastre para la economía, hoy se encuentra apoyando el proceso de recuperación.
A pesar de las expectativas favorables de la economía estadounidense, la actividad productiva en México seguirá registrando un desempeño poco alentador debido principalmente a que el proceso de consolidación de EU es aún incipiente y se ha basado en un mayor fortalecimiento del mercado doméstico. Esto quiere decir que será hasta que se presente una segunda etapa de crecimiento más robusta en ese país cuando se empiece a gestar una mayor demanda por productos externos, lo que se reflejará en una aceleración de las exportaciones de nuestro país.
Desafortunadamente, hoy no contamos con un mercado interno lo suficientemente sólido como para compensar los choques del exterior, lo que destaca la imperiosa necesidad de continuar con el proceso de transformación estructural del país. En otras palabras, el entorno de estabilidad macroeconómica que ha distinguido a nuestro país debe de acompañarse de los cambios estructurales que promuevan una mayor inversión, que, a su vez, sea la detonante de la creación de más y mejores empleos.
*Manuel Guzmán M. manuel.guzman@udlap.mx