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Con el “lunes negro” se perdió el avance que había tenido la Bolsa: Somoza
El 19 de octubre de 1987, en el llamado “lunes negro”, el principal indicador de la Bolsa Mexicana de Valores, el IPC, cayó 16.51% de 319.05 a 266.38 unidades.
Manuel Somoza recuerda que la BMV había avanzado mucho antes de octubre de 1987. Foto EE: Hugo Salazar
El 19 de octubre de 1987, en el llamado “lunes negro”, el principal indicador de la Bolsa Mexicana de Valores, el IPC, cayó 16.51% de 319.05 a 266.38 unidades. Es más, de ese día, al viernes 30 de octubre la plaza accionaria mexicana perdió 37.31 por ciento.
Con el crack, se perdió todo el avance que hasta entonces había tenido la Bolsa, “la cual cayó en un fuerte atraso, del que no ha podido recuperarse”.
Por lo menos así recuerda el hecho Manuel Somoza, quien fuera presidente de la Bolsa Mexicana de Valores (BMV) de 1986 a 1988, por lo cual estuvo al frente durante aquella fatídica jornada, o como él la llamó “el día del juicio”.
Dice: “el crack le quitó a la Bolsa mucho del ímpetu de crecimiento que ya traía. Las autoridades y el Banco de México, en lugar de haberse quedado con nosotros y encontrar conjuntamente soluciones para mejorar los mecanismos del mercado para que situaciones como ésa no se volvieran a repetir, optaron por prohibir todo”.
En lugar de ganar, la Bolsa perdió enormes posibilidades porque “se nos prohibió llevar a cabo toda una serie de operaciones que son el pan de todos los días en los mercados”.
Hubo un enorme retraso después del crack, afirma Somoza y pone un ejemplo. “En 1987 había cerca de 1 millón 250,000 cuentas bursátiles individuales en México, hoy no llegan a 250,000”.
Además, recuerda el presidente de Estrategias de CIBanco, los grandes jugadores se fueron y se llevaron sus operaciones principalmente a Estados Unidos, porque allá las casas de bolsa les ofrecían todas las operaciones bursátiles que había en ese momento, mientras que en México sólo se podían hacer compra venta de acciones.
Luego del crack, “satanizaron a la Bolsa autoridades y medios. La exhibieron como si fuera un gran casino. Fue un periodo negro de un enorme retroceso del que no hemos podido salir”.
En 1986 y 1987, la BMV tuvo crecimientos más que irracionales. Se estaban haciendo fortunas. “Como lo dijo bien el presidente Miguel de la Madrid, hubo un problema de avaricia colectiva. Entonces, nadie se quería quedar fuera”.
Somoza recuerda que hubo personas que “estúpidamente” vendieron o hipotecaron su casa con tal de sacar dinero de la Bolsa.
“Pero llegó el día del juicio final, el día en el que la Bolsa en vez de crecer comenzó a caer y las casas de Bolsa y los inversionistas perdieron fuertes cantidades de dinero”, recuerda.