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Apollo y Pimco enseñan sus cartas inversoras en España

Inversionistas se muestran optimistas con España, pero sin perder de vista la prudencia.

Apollo, uno de los fondos oportunistas más activos en España –adquirió Evo Banco y Altamira–, aseguró que "aún tiene que llegar mucho más capital extranjero para que el país resuelva los problemas que le aquejan". En su opinión, "España ofrece alternativas de inversión en activos líquidos como la Bolsa y la deuda, o distressed (de alto riesgo), pero todavía es pronto para entrar en empresas, ligadas a fundamentales macroeconómicos".

Aunque el experto ve ciertos riesgos que no permitirán a España alcanzar el objetivo de déficit marcado por Europa, sí reconoce el creciente interés de inversores en sectores como el inmobilario. Éste es, precisamente, uno de los grandes escollos del sector financiero.

Aunque Rubio considera que la banca ya está bien capitalizada, algunas cifras pesan sobre sus balances: 100,000 millones de activos inmobiliarios, 200,000 millones de créditos morosos y otros 200,000 millones en créditos reestructurados.
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Aun así, la banca española cotiza a múltiplos exigentes –por encima de su valor en libros–, y es posible que la valoración que descuentan los mercados no se corresponda con su potencial real.

Por su parte, Myles Bradshaw, vicepresidente ejecutivo de Pimco, la mayor gestora de deuda del mundo, señaló ayer que "los bonos españoles y otras estructuras de deuda menos líquidas aún ofrecen valor", pese a que cada vez más voces advierten de que ya está cara.

Aunque aplaude los progresos del país, uno de los factores claves para la recuperación en España, el crédito, no fluirá pronto, según sus previsiones. «Los bancos se han capitalizado, pero no podemos esperar que empiecen a prestar mañana. Primero, han de desapalancarse».

En declaraciones a EFE, reconoció que su firma, interesada por la cartera de hipotecas de Catalunya Banc, aún está recopilando detalles sobre los créditos problemáticos del grupo catalán.

Huw Pill, economista para Europa de Goldman Sachs y exmiembro del BCE, alabó las reformas hechas en España, pero advirtió de que queda un largo periodo de ajustes. Manifestó de que "España, y el resto de la zona euro, se enfrentan a una trampa de deuda. Puede que el mercado haya ido muy por delante de los fundamentales, alentado por las autoridades europeas", apunta.
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Contenido de la Red Iberoamericana de Prensa Económica

fondos@eleconomista.com.mx

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