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Control de natalidad forzoso en Groenlandia violó los derechos de las mujeres, pero no fue genocidio
Una campaña de anticoncepción forzada en Groenlandia, que se llevó a cabo sobre todo en los años 60 y 70, violó los derechos humanos de las mujeres, pero no cumple la definición jurídica de genocidio, según concluyeron el viernes dos informes de expertos.
Foto: Reuters
Una campaña de anticoncepción forzada en Groenlandia, que se llevó a cabo sobre todo en los años 60 y 70, violó los derechos humanos de las mujeres, pero no cumple la definición jurídica de genocidio, según concluyeron el viernes dos informes de expertos.
Ambos informes señalaron que la administración de anticonceptivos sin consentimiento válido vulneró el derecho de las mujeres al respeto de su vida privada y familiar y, en algunos casos, las sometió a un trato degradante. Los reportes discreparon en cuanto a si dicha práctica fue sistemática.
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Al menos 4,000 mujeres y niñas groenlandesas, algunas de tan solo 12 años, recibieron dispositivos intrauterinos o inyecciones anticonceptivas entre 1966 y 1991, a menudo sin su consentimiento o sin su conocimiento, según reveló una investigación conjunta danesa-groenlandesa en 2025.
Dicha investigación reveló que la práctica buscaba reducir las tasas de natalidad y el tamaño de las familias, lo que las autoridades danesas de la época consideraban una forma de mejorar el nivel de vida y las condiciones sociales y sanitarias en la isla ártica, territorio semisoberano de Dinamarca, con una población de 57,000 habitantes.
Entre las consecuencias documentadas para algunas mujeres figuraban hemorragias abundantes, infecciones graves, cicatrices en las trompas de Falopio, extirpación del útero y la incapacidad para tener hijos.
En 2024, el Gobierno de Nuuk encargó a tres expertos jurídicos y a un psicólogo que determinaran si hubo violaciones de los derechos humanos y de los pueblos indígenas, y si cumplían la definición de genocidio. El grupo de expertos se dividió durante su trabajo, y dos dimitieron y presentaron un informe independiente.
El primer ministro de Groenlandia, Jens-Frederik Nielsen, afirmó que el Gobierno crearía una comisión de reconciliación cuya labor "no debería consistir en atribuir culpas, sino en descubrir la verdad con vistas a una reconciliación genuina, que cree el futuro que deseamos como sociedad".
La primera ministra danesa, Mette Frederiksen, dijo que leerá los informes "con gran interés" y respaldó la propuesta de Nielsen. "Una comisión de reconciliación nos permite mirar atrás hacia los momentos oscuros de nuestra historia compartida, abordarlos de forma crítica y reconocer el dolor que puedan haber causado".