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Geopolítica

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Festejan 20 años de libertad de Nelson Mandela

Miles de sudafricanos se reunieron en las afueras de la prisión Drakenstein para celebrar la fecha en que el luchador social salió de prisión luego de 27 años.

Con cantos que decían "Viva, Nelson Mandela, Viva", miles de sudafricanos celebraron los 20 años desde que el ícono anti-apartheid caminó hacia la libertad después de 27 años como prisionero político.

Convertido en un hombre frágil de 91 años, Mandela no acudió a las celebraciones en la prisión de Drakenstein cerca de Ciudad del Cabo, aunque una enorme estatua de bronce que le representa saliendo de la cárcel con el puño en alto sobresale entre la multitud de la misma manera que se destaca su imagen en la sociedad política y sudafricana hasta la actualidad.

Entre la multitud de seguidores que ondeaba las banderas negras, verdes y doradas del Congreso Nacional Africano de Mandela, en su mayoría negros, estaban los compañeros de "lucha" presentes en aquel trascendental domingo de hace dos décadas.

"Todo fue un poco caótico y debo decirles que no estábamos preparados", dijo el millonario empresario Cyril Ramaphosa, entonces responsable de un sindicato minero y del CNA, al recordar las escenas caóticas que siguieron a la liberación de Mandela.

Legalizado sólo nueve días antes, a los líderes del CNA se les dio el aviso de la liberación con sólo 24 horas de antelación. Cuatro años después, Mandela se convirtió en el primer presidente negro de un país dominado por una minoría blanca durante 300 años.

Ramaphosa y sus socios tuvieron que volar a Ciudad del Cabo en un avión fletado especialmente, mientras que la seguridad en los exteriores del corazón de la tierra de los vinos de Sudáfrica estaba organizada por un sacerdote católico que no sabía "nada sobre pistolas".

A los miembros del CNA se les pidió que llevaran trajes y aparecieran con aspecto duro para dar una impresión de seguridad, pero minutos después de que las imágenes de un Mandela libre se transmitieran a todo el mundo, este se vio abrumado por la multitud.

"Lo perdimos por el camino", dijo Ramaphosa con una sonrisa.

Sólo después del aviso de un agente de tráfico, los líderes desesperados del CNA le encontraron a Mandela, sin los zapatos ni los calcetines, en la casa de un simpatizante del partido.

Los organizadores le llevaron entonces hacia un podio para que ofreciera sus primeras palabras en público en casi tres décadas frente a decenas de miles de personas.

"Finalmente le levantamos e hizo su discurso", contó Ramaphosa.

abp

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