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¿Cómo quieres vivir en tu retiro? (Parte 2 de 2)
Joan Lanzagorta | Patrimonio
En la primera parte mencioné que pensar en el retiro no es nada más pensar en números, sino en cómo queremos vivir esa etapa. Conté cómo mi propia visión fue cambiando con los años y por qué un plan financiero es solamente una parte de nuestro plan de vida. También traté uno de los aspectos importantes de esa etapa: la salud. Hoy quiero hablar de otros tres que me parecen fundamentales.
El primero de ellos son las amistades. La gente que vive un retiro pleno suele ponerlas como uno de los aspectos centrales de su calidad de vida.
Cuando empecé mi carrera laboral, me tuve que concentrar demasiado en mi trabajo y eso me hizo perder contacto con mis amigos. Más adelante pude retomarlo, gracias a las redes sociales.
Es curioso cómo cambian las cosas. Hoy estamos más comunicados que nunca pero, paradójicamente, también estamos más solos. Uno puede tener cientos de contactos y no tener a quién llamar un domingo por la tarde.
Las verdaderas amistades se hacen casi siempre en la convivencia. Suele ser gente con la que crecimos, o con la que coincidimos en el camino: algún vecino, compañeros de oficina, otros padres de familia.
Durante el retiro, con los amigos de nuestra edad compartimos una cultura y una forma de ser. Pero los amigos de otras edades también son importantes: nos traen ideas y puntos de vista nuevos, que nos dan una visión diferente.
Lo mismo con la familia. Algunos abuelos dicen que si hubieran sabido lo divertidos que son los nietos, los habrían tenido antes. Pero las buenas relaciones con ellos dependen en buena medida de las que tenemos con sus padres, es decir, con nuestros propios hijos.
La mayoría de la gente que vive un retiro feliz tiene relaciones muy cordiales con sus hijos, y también con tíos, sobrinos y cuñados. Esas relaciones dan un sentido de pertenencia y de estabilidad, en un mundo que cambia más rápido de lo que alcanzamos a asimilar.
Un tercer aspecto son los pasatiempos: lo que nos gusta hacer en nuestro tiempo libre. En el retiro vamos a tener mucho tiempo libre.
Mucha gente llega a esa edad y se aburre porque no sabe qué hacer. Eso no solo es triste sino que, en mi opinión, es lo que más afecta la calidad de vida. Los retirados que tienen muchas actividades mantienen sus días interesantes y tienen una razón para levantarse cada mañana. Unos escriben o pintan, otros practican su deporte favorito, varios enseñan, algunos se vuelven voluntarios o ponen un negocio.
Cuando uno se retira pierde buena parte de la rutina y la estructura que le daba el trabajo, que le ocupaba la mayor parte de las horas. Construir una rutina distinta no es fácil si uno no sabe exactamente qué hacer.
Por eso muchos recomiendan, en la medida de lo posible, prepararse con anticipación y buscar un retiro gradual, trabajando cada vez menos horas y dando más tiempo a lo demás. Quienes lo hacen así suelen tener una transición más fácil que quienes cortan de tajo.
Por ejemplo, yo sé que en mis mejores años quiero seguir teniendo la oportunidad de viajar y conocer otros rincones del mundo, otras culturas y maneras de vivir. Eso requiere recursos financieros.
En esta serie dejé el aspecto del dinero en segundo plano de manera deliberada, porque me quería enfocar en la visión integral de nuestro retiro y de cómo lo queremos vivir.
Parte de esa visión es tener los medios económicos para lograrlo y por eso es importante el ahorro para el retiro. Porque en muchos casos la pensión que uno puede alcanzar a través de las aportaciones obligatorias al Sistema de Ahorro para el Retiro no será suficiente para mantener la calidad de vida que tanto costó construir.
Particularmente, desde que empecé mi vida laboral construí mi ahorro para el retiro con la visión de que no quería depender de nadie más que de mí. Es decir, construir como si no fuera a tener ninguna pensión.
Eso no quiere decir que haya descuidado el tema. Al contrario: he elegido mi Afore con cuidado, he hecho ahorro voluntario, pero también he construido un patrimonio completamente independiente y suficiente para mantener mi calidad de vida aunque no tuviera una pensión. Fue parte de mi visión.
Por eso, de nuevo, la pregunta: ¿cómo quieres vivir en tu retiro? Después piensa en cómo lo vas a construir y eso incluye, entre otros aspectos, el financiero.