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Finanzas Personales

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La Inteligencia Artificial y tus finanzas personales (Parte 5 de 5)

Joan Lanzagorta | Patrimonio

En la columna anterior vimos que todo lo que le cuentas a la IA sobre tu dinero puede quedarse guardado, usarse para entrenar modelos o para mostrarte publicidad. Una vez que entregas tu información, ya no la controlas.

Hay quienes piensan que los defensores de la privacidad exageran. Sin embargo, muchas de las cosas sobre las que alertaron con las redes sociales, que en su momento parecían exageración, hoy son realidad. La información que hoy entregas se puede usar y explotar mañana de formas que todavía no imaginamos.

No es mi intención ser alarmista, sino que lo sepas y tomes tus decisiones de forma informada y consciente. Porque, al usar estas herramientas, tendrás que hacer ciertas concesiones.

¿Cuáles? Depende de lo que necesites. Una forma práctica de verlo es por niveles. Hacerle a la IA una pregunta general, por ejemplo cuál es el costo anual total de un crédito, implica poco riesgo. Contarle tu situación sin datos que te identifiquen implica un riesgo moderado. Subirle tus estados de cuenta o toda la información que necesita para hacerte la declaración de impuestos lo incrementa de forma significativa. Conectarla directamente a tu banco, a tu correo electrónico y a la carpeta de documentos de tu laptop es, prácticamente, darle acceso a todo, todo el tiempo. ¿Estás consciente del riesgo que eso representa?

Afortunadamente, hay empresas que están diseñando herramientas que protegen tu privacidad mucho mejor que los asistentes más conocidos.

Por ejemplo: Lumo, de Proton, encripta tu historial de forma que ni la propia empresa lo puede leer, y promete no usar tus conversaciones para entrenar sus modelos. Los asistentes de IA de navegadores enfocados en la privacidad, como Brave o DuckDuckGo, te dan acceso a modelos de otras empresas sin decirles quién eres: borran de tus preguntas identificadores como tu dirección IP antes de enviarlas y tienen acuerdos para que no las usen para entrenar sus modelos. Venice AI dice que el historial de tus conversaciones se queda solo en tu navegador, aunque no hay auditorías que lo verifiquen.

Todas estas alternativas vienen con limitaciones. Además, tu información, anonimizada o no, de todas maneras llega al modelo. Si das tu nombre o adjuntas tus estados de cuenta o tu información financiera, esa información sigue llegando a los servidores de la empresa que procesa tus preguntas.

Si realmente quieres la mayor privacidad posible, existen modelos de código abierto que puedes correr de forma local en tu propia computadora. Con programas gratuitos como Ollama o LM Studio, descargas un modelo y lo usas sin internet: tus preguntas nunca salen de tu equipo. Se puede, pero requiere cierto conocimiento técnico, una computadora potente, y sus respuestas son menos elaboradas que las de los asistentes en línea, aunque han mejorado muchísimo.

Lo que debes hacer en cualquier caso

Lo primero, desactiva el uso de tus conversaciones para entrenar modelos. En muchas IAs viene activado por default y muchas veces no te das cuenta. Si lo dejas así, tus conversaciones pueden permanecer en sus servidores mucho tiempo. En el caso de Anthropic, por ejemplo, hasta cinco años. Y si una conversación ya se usó para entrenar un modelo, ahí se queda aunque después la borres. Aprovecha, ya que estás ahí, para revisar las demás opciones de privacidad.

Entiende también cómo se usan tus datos y cuánto tiempo los guardan. Sé que nadie lee los avisos de privacidad porque son largos y están escritos por abogados, pero la propia IA te puede ayudar a entender lo que es relevante. Pégale el texto íntegro del aviso de privacidad del proveedor y pídele que te lo explique. Pregúntale también en qué casos usa tu información aunque hayas desactivado el entrenamiento.

Sé consciente de la información que le das. ¿Realmente necesita saber tu RFC, tu CURP y todos los detalles de tu vida financiera? Ten presente, además, que cuando le cuentas acerca de tu pareja o de tus hijos, le puedes estar dando datos de ellos.

Mi banco incluyó un asistente de IA para darme mejores respuestas sobre mis finanzas. Entré a la app y ya estaba ahí. Sin preguntarme si lo quería y sin informarme sobre el proveedor ni sobre cómo se procesarían mis datos. No lo necesito y lo desactivé. En esa cuenta solo manejo los gastos del mes; lo importante lo tengo en otro lado.

A mucha gente seguramente le será útil, lo mantendrá activado y lo usará todos los días. Esa es la tendencia y estoy seguro de que en breve todas las instituciones ofrecerán algo similar.

Usar herramientas de IA implica hacer concesiones. Con la información financiera, que es altamente sensible, es importante estar consciente de las implicaciones y tomar decisiones informadas.

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Ejecutivo de alto nivel en seguros y reaseguro con visión estratégica de negocio, alta capacidad de liderazgo, negociación y gerencia. Además es columnista de Finanzas Personales en El Economista, Coach en Finanzas Personales y creador de la página planeatusfinanzas.com

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