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Finanzas Personales

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La inteligencia artificial en el mercado laboral: ¿complementos o sustitutos?

OpiniónEl Economista

Los avances de las herramientas de inteligencia artificial (IA) en la vida personal y profesional son innegables. La velocidad a la que esto ocurre provoca un sinnúmero de comentarios y temores de que esta nueva tecnología reemplace las actividades de muchas personas y de que se genere una situación grave de desempleo.

Bajo la óptica tradicional, el análisis económico considera al capital y al trabajo como factores de producción que son complementarios y no como sustitutos el uno del otro. ¿Podría este ser el caso también para la IA?

Un estudio del Banco de la Reserva Federal de San Luis, titulado “El impacto de la IA Generativa en la productividad laboral, 2025”, concluye que la IA ha incrementado la productividad laboral de quienes la incorporan en sus actividades diarias. Con base en encuestas y modelos de análisis, los investigadores estiman que las personas son 33% más productivas por cada hora de uso de herramientas de IA.

De manera similar, en un análisis titulado “¿Un nuevo capítulo en la productividad de EE. UU.? Lo que dicen los datos de la industria sobre la IA (2026)”, académicos del Banco de la Reserva Federal de Kansas destacaron que las industrias con mayor adopción de IA muestran un crecimiento más acelerado en productividad por hora que aquellas con menor integración tecnológica.

Respecto al entorno laboral, las pruebas actuales sugieren que la población mundial está ante una reconfiguración de funciones en lugar de una desaparición generalizada de puestos de trabajo.

De acuerdo con los sondeos del Banco de la Reserva Federal de Atlanta presentados en el informe "Inteligencia artificial, productividad y fuerza laboral, 2026", el uso de la IA está impulsado principalmente por la creación de productos innovadores y la optimización del servicio al cliente, relegando a un segundo plano el ahorro en gastos de personal. En consecuencia, se prevé que esta tecnología facilite la transición de los empleados desde labores mecánicas hacia funciones que demanden capacidades técnicas más sofisticadas y de mayor especialización.

Fuera de Estados Unidos, un análisis del Banco de la Reserva Federal de Chicago; “Inteligencia artificial en la oficina y en la fábrica, 2025”, examina el caso de Brasil. El documento revela que la adopción de IA incrementó el empleo de trabajadores de fábrica al hacer a las máquinas más productivas y sencillas de operar. En contraste, algunos empleos administrativos disminuyeron debido a la automatización de tareas de oficina.

Aun así, el efecto total sobre el nivel de empleo fue positivo y contribuyó a reducir la desigualdad salarial, ya que los trabajadores de menores ingresos experimentaron mayores mejoras relativas en sus remuneraciones.

No obstante, el Banco de la Reserva Federal de Filadelfia advierte en su estudio “Inteligencia artificial generativa: ¿Un punto de inflexión para la participación del Partido Laborista?, 2024”, que el trabajo humano ha mantenido una ventaja sobre el capital como factor de producción hasta el momento, gracias a que las personas cuentan con habilidades cognitivas que las máquinas carecen. Si las herramientas de IA logran replicar la capacidad humana de raciocinio, los autores advierten que el valor agregado y la retribución económica para el trabajo humano dentro del ingreso nacional podrían disminuir y potencialmente generar malestar social.

En conclusión, la evidencia empírica hasta el momento muestra un panorama menos sombrío en el que la IA y la fuerza laboral pueden coexistir. Naturalmente, persiste una alta incertidumbre sobre el resultado final de este cambio tecnológico. Sin embargo, todo apunta a que estas nuevas herramientas llegaron para quedarse, por lo que un entendimiento y adopción oportuna puede potenciar el provecho que se puede obtener de ellas.

*Director Ejecutivo de Modelos Cuantitativos de BBVA Asset Management México

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