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Día Mundial de la Salud Mental: por qué el miedo a gastar también genera estrés financiero
En el Día Mundial de la Salud Mental, ¿qué es el dolor de pagar, cómo se relaciona con las tarjetas y cuándo el miedo a gastar pide atención?
El estrés financiero no sólo se da por deudas, también puede generarse del dolor de pagar.
Este 10 de octubre, Día Mundial de la Salud Mental, vale la pena hablar de una forma de estrés financiero que casi no se menciona: la de quienes sí tienen ahorros, pero sienten dolor, culpa o angustia cuando tienen que gastar.
¿Qué es el dolor de pagar? Es la traducción de pain of paying, un concepto de la economía conductual que describe el malestar que una persona puede sentir al pagar, o al anticipar que tendrá que hacerlo. No es un diagnóstico ni una condición clínica: es una forma de nombrar cómo la emoción que acompaña al pago influye en las decisiones de consumo.
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No todo el estrés financiero viene de las deudas
Cuando se habla de estrés financiero casi siempre se piensa en deudas, falta de ingresos o dificultad para llegar a fin de mes. Pero la preocupación por el dinero también aparece en personas que ahorran y cumplen con sus pagos: el temor a quedarse sin recursos puede hacer que gastar, incluso en algo necesario, genere culpa o angustia.
En México, 36.9% de las personas adultas reportó un nivel alto de estrés financiero en la Encuesta Nacional de Salud Financiera (Ensafi) 2023. Al menos 48.4% dijo preocuparse por la acumulación de deudas y 45.4% por tener que gastar en imprevistos. Son preocupaciones reportadas en la encuesta; no indican cuántas personas con ahorros sienten angustia al gastar.
Ejemplos del dolor de pagar en la vida cotidiana
Puede aparecer en situaciones como estas:
- Pagar una consulta médica y sentir que “tiraste” el dinero, aunque lo necesitabas.
- Posponer el arreglo de la lavadora o del celular, aunque el gasto esté en el presupuesto.
- Dudar frente a unos zapatos que ya habías planeado comprar y sentirte culpable después.
- Revisar una y otra vez el saldo antes de pagar el recibo de la luz.
- Cancelar la salida con amigos “para no gastar” y quedarte con la sensación de haberte perdido algo.
- Sentir un nudo en el estómago al renovar un seguro o pagar la colegiatura, incluso con dinero disponible.
¿Cómo se relaciona con las tarjetas?
La forma de pago cambia qué tan visible es la salida del dinero. Con efectivo, el desembolso se ve y se siente en el momento. Con tarjeta, el pago se separa de la compra y puede sentirse menos inmediato: el “dolor” se atenúa en la caja, pero puede llegar después, con el estado de cuenta. Los pagos diferidos o a meses, y los pagos sin contacto, pueden suavizar aún más esa sensación.
La investigación ha estudiado esta relación, pero no significa que todas las personas reaccionen igual ni que la forma de pago explique por sí sola sus hábitos financieros. Para quien siente angustia al gastar, la tarjeta no es una solución: puede esconder el gasto sin resolver la preocupación de fondo.
¿Prudencia o preocupación que limita?
Cuidar el presupuesto no es un problema. Ahorrar para una emergencia, comparar precios o decidir que una compra no es prioritaria son decisiones razonables. La pregunta útil es qué efecto tiene el miedo: ¿te permite planear con más tranquilidad o te hace posponer necesidades y reducir tu vida?
Algunas señales que pueden justificar prestar atención:
- Posponer atención médica, reparaciones o compras necesarias aunque haya dinero destinado a ellas.
- Sentir culpa o angustia intensa después de gastos planeados y asequibles.
- Evitar actividades importantes por temor persistente a que el dinero no alcance.
- Revisar saldos o cuentas de forma repetitiva sin que eso dé tranquilidad.
- Tener ahorros, pero sentir que nunca son suficientes para usar una parte.
Una o varias señales no equivalen a un diagnóstico. Importan la frecuencia, el impacto y el contexto: también puede haber razones económicas concretas para restringir gastos, como ingresos inestables o responsabilidades familiares.
¿Cómo ponerle un plan al miedo a gastar?
Una herramienta práctica es convertir la preocupación general en un plan visible:
- Registra tus ingresos y gastos durante un mes.
- Separa necesidades de metas.
- Define cuánto irá a ahorro.
- Si el presupuesto lo permite, reserva una cantidad para gastos personales y de disfrute.
No se trata de gastar por obligación, sino de tener criterios acordados de antemano para que cada compra no se convierta en una decisión cargada de culpa. La Ensafi define el bienestar financiero no solo como cubrir gastos, sino como poder afrontar cambios, avanzar hacia metas y aprovechar oportunidades. Cuidar tus finanzas también es poder usar tu dinero con seguridad.
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Preguntas frecuentes
¿Qué significa “pain of paying”?
Es el malestar psicológico que algunas personas sienten al pagar o al anticipar un pago. Es un concepto de economía conductual, no un diagnóstico.
¿Es normal sentir culpa al gastar?
Puede ser común y, en muchos casos, ligado a la prudencia. Conviene prestar atención cuando la culpa es intensa, persistente o te lleva a posponer necesidades.
¿Pagar con tarjeta duele menos que con efectivo?
Algunos estudios sugieren que el pago se siente menos inmediato con tarjeta, pero la reacción varía entre personas y no resuelve el origen de la preocupación.
¿El miedo a gastar es ansiedad?
No necesariamente. Un profesional de salud mental es quien puede valorar si hay un problema clínico.
¿Cuándo buscar ayuda?
Si el miedo a gastar afecta de forma persistente el sueño, la alimentación, las relaciones o el acceso a necesidades básicas, puede ser útil hablarlo con un profesional de salud mental. Para decisiones de presupuesto, ahorro o deuda, una persona asesora financiera puede ayudar. Son apoyos distintos y uno no sustituye al otro.
Tres pasos para esta semana
En un día como hoy, la salud mental también incluye la relación con el dinero. Si te reconociste en esta nota:
- Nombra la sensación. Notar que es “dolor de pagar” y no un fracaso personal ya lo vuelve más manejable.
- Acuerda contigo antes de comprar. Define un monto para gustos y necesidades planeadas, para decidir con calma y no con culpa.
- Busca apoyo si pesa. Habla con un profesional de salud mental si el miedo limita tu vida, y con un asesor financiero si necesitas ordenar números.
Escribe tus dudas y comentarios a finanzas.personales@eleconomista.mx