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Finanzas Personales

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Un buen historial crediticio es un activo valioso (Parte 1 de 2)

Joan Lanzagorta | Patrimonio

Hace poco me escribió una lectora para preguntar mi opinión sobre un problema que estaba enfrentando. Había tenido la idea de comprar un departamento, estuvo buscando durante un tiempo y encontró el ideal.

Ella es muy organizada y disciplinada. Lleva años ahorrando y por eso cuenta con más de la tercera parte de lo que cuesta ese inmueble. Piensa pagar el resto con un crédito hipotecario.

Sin embargo, el banco que ella ha usado desde hace años y donde tiene su nómina, se lo acaba de negar. La razón: su historial crediticio es muy corto, casi inexistente.

Ella nunca ha tenido ni usado una tarjeta de crédito. No le ha interesado: paga todo con su cuenta de nómina. Lo único que aparece en su historial es su plan celular, que está al corriente. Pero nada más.

Ese es precisamente el problema. Una persona sin historial crediticio es, básicamente, un desconocido. Pocas personas le prestarían una gran cantidad de dinero a alguien que no conocen, o conocen poco.

Mucha gente no lo sabe, pero el historial crediticio es básicamente nuestra reputación financiera. Es un registro de cómo hemos manejado nuestros créditos y servicios que se venden a crédito en los últimos años: tarjetas, préstamos de nómina o de auto, hipotecas, planes de telefonía celular, televisión de paga y similares.

Ese historial queda registrado en las dos principales sociedades de información crediticia en México: Buró de Crédito y Círculo de Crédito.

Contrario a lo que mucha gente cree, "estar en Buró" no es malo. Todos los que hemos tenido alguno de estos productos o servicios estamos ahí. La diferencia está en lo que dice ese historial sobre nosotros.

Además de ese registro, hay otra cosa que importa: el “score” crediticio, que es una calificación numérica que resume ese historial.

Algunos bancos o instituciones financieras utilizan el score como punto de partida, como un primer filtro, para decidir si nos prestan dinero y en qué condiciones. A veces el proceso es automático: el sistema consulta tu store y dependiendo del resultado, avanza o se detiene ahí mismo (genera un rechazo). Ese fue el caso de esta lectora.

Mucha gente no sabe que un buen historial sirve para otras cosas, además de pedir crédito. Hay puestos de trabajo en los que se requiere, por regulación, acreditar solvencia financiera y moral. Esto se verifica, en parte, con el reporte especial de crédito. A mí me lo han pedido en algunos trabajos.

También puede ser relevante en algunos otros contextos, como por ejemplo arrendar una propiedad o acceder a ciertos contratos comerciales.

Por otro lado, las personas con un historial sólido y nivel de endeudamiento bajo, suelen recibir ofertas de crédito que no están disponibles para el público en general: tasas significativamente más bajas, mayores montos, plazos cómodos. Yo he recibido ofertas para obtener un crédito personal a una tasa del 14% anual, cuando en el mercado se ofrecen a tasas superiores al 38% anual. Casi nunca las acepto, porque no lo necesito, aunque alguna vez me fue útil para resolver una cuestión de liquidez.

La realidad es que aunque no lo parezca, aunque pensemos que todos los bancos son iguales, sí compiten por sus clientes de menor riesgo.

Siempre me ha parecido una ironía que mucha gente responsable, que sabe manejar bien su dinero y que podría tener un excelente historial crediticio, no lo tiene. No porque sean malos pagadores, sino porque nunca se ocuparon de construirlo. Evitaron el crédito completamente y llegaron a a los 35-40 años siendo financieramente invisibles.

Lo curioso es que para construirlo, uno no necesita endeudarse. En este espacio he dejado claro que no me gusta tener deudas y que el crédito al consumo debe evitarse. Incluso los meses sin intereses, porque aunque el costo financiero sea nulo, sigue siendo una deuda que tenemos que pagar con dinero que todavía no hemos ganado. En ese sentido, afecta nuestro flujo de efectivo futuro.

Pero también he mencionado que mi medio de pago favorito es la tarjeta de crédito. Claro: siempre con un manejo cuidadoso y pagando el total para no generar intereses. Eso ayuda a tener un historial sólido.

El historial crediticio, afortunadamente, es dinámico. Responde a nuestras acciones, para bien o para mal.

En la próxima columna hablaré precisamente de eso: cómo obtener y leer tu reporte (tienes derecho a consultarlo gratis una vez al año), qué errores hay que vigilar, y qué puedes hacer hoy para que tu historial empiece a abrirte puertas en lugar de cerrártelas.

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Ejecutivo de alto nivel en seguros y reaseguro con visión estratégica de negocio, alta capacidad de liderazgo, negociación y gerencia. Además es columnista de Finanzas Personales en El Economista, Coach en Finanzas Personales y creador de la página planeatusfinanzas.com

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