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Huracanes podrían anticiparse hasta 7 días antes con nuevo sistema desarrollado en México

La herramienta amplía el monitoreo en tiempo real y busca dar mayor margen de preparación ante ciclones tropicales.

¿Cómo funcionará el nuevo sistema?foto; archivo

México desarrolla una nueva herramienta de monitoreo meteorológico y oceánico que busca fortalecer la capacidad para anticipar fenómenos como los huracanes y emitir avisos, en algunos casos, hasta siete días antes, con el objetivo de dar mayor margen de preparación a autoridades y población.

El sistema forma parte de los proyectos estratégicos impulsados por la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación (Secihti) y, de acuerdo con su titular, Rosaura Ruiz Gutiérrez, ya se encuentra en funcionamiento y permite contar con hasta 30 veces más observaciones en tiempo real.

La funcionaria explicó que la herramienta fue desarrollada con participación del Centro de Investigación Científica y de Educación Superior de Ensenada (CICESE), un instituto de la UNAM y otras instituciones científicas.

“Tenemos la posibilidad, a veces hasta siete días antes de que vaya a haber un fenómeno meteorológico, de avisar”, señaló Ruiz Gutiérrez al presentar los avances de los proyectos científicos del gobierno federal.

El objetivo no es determinar con siete días de anticipación el punto exacto en el que impactará un ciclón, sino mejorar la información disponible para identificar riesgos con mayor antelación y permitir que autoridades y comunidades se preparen ante la posible llegada de un fenómeno.

Los sistemas de alerta temprana permiten transformar información científica y técnica en decisiones de preparación, así como activar protocolos para reducir afectaciones a la población, infraestructura y entorno, de acuerdo con el Centro Nacional de Prevención de Desastres (Cenapred).

Polo, una de las primeras pruebas del sistema

Ruiz Gutiérrez señaló al huracán Polo como uno de los fenómenos recientes en los que esta capacidad de monitoreo permitió contar con información anticipada para preparar a la población.

Polo tocó tierra alrededor de la medianoche del 29 de septiembre en las inmediaciones de Las Barrancas, municipio de Comondú, Baja California Sur, como huracán categoría 2, con vientos máximos sostenidos de 175 kilómetros por hora y rachas de 205 kilómetros por hora.

Antes de su llegada, autoridades federales, estatales y municipales habían desplegado acciones preventivas en Baja California Sur. Protección Civil informó que se contaba con 169 espacios para refugios temporales y que Defensa y Marina mantenían desplegados más de 6,900 elementos, además de vehículos, embarcaciones, aeronaves no tripuladas y otros equipos.

Tras atravesar Baja California Sur, Polo continuó hacia Sonora. La mañana del 29 de septiembre se ubicó a 20 kilómetros al sur de Guaymas como huracán categoría 1, con vientos máximos sostenidos de 120 kilómetros por hora y rachas de 150 kilómetros por hora.

En la conferencia presidencial de ese día, la coordinadora nacional de Protección Civil, Laura Velázquez, reportó saldo blanco hasta ese momento en Baja California Sur y señaló que cerca de 700 personas habían permanecido en refugios temporales, además del despliegue de 6,827 servidores públicos de los tres órdenes de gobierno.

Rachel mantiene la vigilancia en el Pacífico

La presentación del nuevo sistema ocurre mientras México enfrenta otro ciclón tropical en el Pacífico.

De acuerdo con el aviso emitido a las 06:00 horas de este jueves 1 de octubre con información del Servicio Meteorológico Nacional (SMN), Rachel se intensificó a huracán categoría 2 y se encontraba al sur de Baja California Sur.

A esa hora, su centro estaba localizado a 370 kilómetros al sur de Cabo San Lucas, Baja California Sur, y a 430 kilómetros al oeste-suroeste de Cabo Corrientes, Jalisco. Presentaba vientos máximos sostenidos de 155 kilómetros por hora, rachas de 195 kilómetros por hora y avanzaba hacia el oeste-noroeste a 9 kilómetros por hora.

Su circulación reforzaría la probabilidad de lluvias fuertes a muy fuertes en el sur de Baja California Sur, centro y sur de Sinaloa, Nayarit y oeste de Jalisco. También se pronosticó oleaje de entre cuatro y seis metros en costas del sur de Baja California Sur y de tres a cuatro metros en Sinaloa, Nayarit y Jalisco.

La evolución de Rachel se produce pocos días después del paso de Polo y en una etapa activa de la temporada de ciclones tropicales, lo que coloca el desarrollo de herramientas de monitoreo y alerta temprana entre los proyectos con aplicación inmediata para reducir riesgos.

¿Cómo funcionará el nuevo sistema?

La herramienta se basa en ampliar la cantidad de observaciones meteorológicas y oceánicas disponibles en tiempo real para mejorar el seguimiento de fenómenos potencialmente peligrosos.

Ruiz Gutiérrez sostuvo que actualmente se dispone de una capacidad de observación 30 veces mayor y que la información generada también se comparte internacionalmente, como parte de los mecanismos de cooperación meteorológica entre países.

El proyecto forma parte de una estrategia más amplia de investigación científica aplicada a problemas nacionales. Entre los desarrollos presentados también se encuentran Kutsari, enfocado en semiconductores; Quetzal, una aeronave no tripulada; y Coatlicue, proyecto de supercómputo e inteligencia artificial.

En el caso del monitoreo de ciclones, el reto será convertir una mayor cantidad de datos y capacidad de pronóstico en alertas oportunas que permitan tomar decisiones antes de que los efectos de un huracán alcancen a las comunidades en riesgo.

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