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Calor extremo en Sonora enciende alertas: advierten riesgos para la salud y mala calidad del aire
Especialistas alertan que las temperaturas superiores a 44 °C, la contaminación y el polvo elevan los riesgos para la salud en Sonora.
Las altas temperaturas que se registran en Sonora no solo representan un riesgo por golpes de calor y deshidratación. Especialistas advierten que las condiciones extremas también interactúan con la contaminación atmosférica, el polvo y los cambios en la vegetación, una combinación que puede tener consecuencias para la salud de la población.
En Hermosillo se han registrado periodos de tres o más días consecutivos con temperaturas superiores a los 44 °C, de acuerdo con información difundida por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), que alerta sobre los efectos que las condiciones climáticas de la región pueden tener en la calidad del aire y las enfermedades respiratorias.
Carmen Isela Ortega Rosas, investigadora de la Universidad Estatal de Sonora (UES), señaló que las temperaturas extremas, sumadas a la falta de lluvias y a las características propias de las zonas áridas, favorecen la presencia de partículas suspendidas y otros contaminantes.
La especialista explicó que el problema adquiere mayor relevancia debido a la presencia de polvo, polen, esporas y otros bioaerosoles en el ambiente, los cuales pueden afectar particularmente a las personas que padecen asma, alergias u otras enfermedades respiratorias.
Calor extremo y mala calidad del aire, una combinación que preocupa
La exposición a temperaturas extremas se ha convertido en uno de los principales desafíos ambientales para Sonora. Ortega Rosas advirtió que la entidad ocupa el primer lugar del país en muertes asociadas al calor y señaló que el problema también se presenta en estados como Baja California, Sinaloa, Nuevo León y Veracruz.
La investigadora explicó que Hermosillo reúne diversas condiciones que complican el panorama ambiental: temperaturas elevadas, escasez de precipitaciones y grandes cantidades de partículas suspendidas en el aire.
A esto se suman las tolvaneras y el polvo proveniente del desierto, además de partículas generadas por actividades humanas. En conjunto, estos elementos pueden deteriorar la calidad del aire y aumentar la exposición de la población a contaminantes.
Los efectos no se limitan al sistema respiratorio. Las temperaturas extremas pueden ocasionar deshidratación y golpes de calor, mientras que la exposición a partículas y bioaerosoles puede representar un riesgo adicional para las personas con padecimientos respiratorios.
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Cambio climático también modifica la temporada de polen
Otro de los fenómenos observados por los especialistas es el cambio en los periodos de floración de algunas plantas debido al aumento de las temperaturas.
De acuerdo con Ortega Rosas, especies nativas de Sonora tradicionalmente comenzaban su floración durante la primavera, principalmente entre marzo y abril. Sin embargo, actualmente algunas pueden empezar este proceso desde finales de enero.
El adelanto implica que el polen permanece durante más tiempo en el ambiente y, por lo tanto, puede prolongar la exposición de las personas sensibles a estos bioaerosoles.
Los especialistas también estudian la relación entre contaminación atmosférica y polen, debido a que determinados contaminantes pueden interactuar con las partículas biológicas presentes en el aire y favorecer problemas respiratorios
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¿Los árboles pueden ayudar a combatir el calor?
Ante las temperaturas extremas, incrementar la vegetación urbana aparece como una de las alternativas para generar sombra y reducir la exposición directa al calor. Sin embargo, los investigadores advierten que también importa qué especies se utilizan.
En parques y jardines de Sonora, más de 70% de los árboles corresponden a especies introducidas, mientras que las plantas nativas consideradas no alergénicas representan alrededor de 29%, según los datos difundidos por la UNAM.
Por ello, especialistas proponen aumentar la presencia de vegetación nativa que pueda proporcionar sombra, capturar partículas suspendidas y dióxido de carbono (CO₂), además de reducir la generación de alérgenos.
Entre las especies mencionadas se encuentran el palo fierro, guamúchil, palo verde azul, palo brea y mezquite terciopelo, cuya utilización puede contribuir a mejorar las condiciones ambientales en ciudades sonorenses.
El reto para Sonora, de acuerdo con los especialistas, no consiste únicamente en enfrentar temperaturas cada vez más altas, sino en comprender cómo el calor extremo interactúa con la contaminación, la vegetación y la calidad del aire, factores que terminan repercutiendo directamente en la salud de quienes habitan las zonas urbanas.