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Petróleo y sismo contraen actividad económica del sur-sureste

Por entidad que integra la región, las reducciones se observaron en Campeche, Tabasco, Oaxaca, Chiapas y Veracruz.

En el tercer trimestre del 2017, la economía de la región sur-sureste presentó una caída anual de 2.2%, la única del país, como consecuencia, principalmente, de los efectos del sismo del 7 de septiembre y de la merma petrolera.

Por actividades, disminuyeron las primarias (1.5%) y las secundarias (12.8%), particularmente en los sectores de minería (22.3%), construcción (16.7%) y manufactura (2.9%), de acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía.

En cuanto a las terciarias, éstas crecieron 2.3% gracias a igual dinámica del comercio, aunque no fue suficiente para que la economía de la zona no se desplomara durante el periodo de referencia.

Por entidad que integra la región, las contracciones del Indicador Trimestral de la Actividad Económica Estatal (ITAEE) se observaron en Campeche (11.0%), Tabasco (7.4%), Oaxaca (5.0%), Chiapas (2.1%) y Veracruz (1.6%), sólo aumentó en Yucatán, Quintana Roo y Guerrero, con 2.7, 1.8 y 1.2%, respectivamente.

Oaxaca y Chiapas fueron los estados más afectados por la contingencia de septiembre del año pasado.

En el primer territorio, los resultados por sectores más importantes, a tasa anual, fueron los siguientes: las industrias manufactureras detuvieron su producción y disminuyeron 30.4%, el peor registro; la construcción y la generación, transmisión y distribución de energía eléctrica, suministro de agua y de gas por ductos al consumidor final retrocedieron 20.7 y 2.5%, en ese orden; las actividades primarias bajaron 0.1%, primer descenso en año y medio; el comercio mayorista y minorista creció 4.0% (la mejor variación desde el último trimestre del 2015), incentivado por las ayudas locales tras el terremoto, y la minería incrementó 8.6% (el menor nivel en más de un año).

En la economía chiapaneca, los principales sectores económicos cayeron, una situación sin precedentes: 29.0%, la minería; 24.0%, construcción; 7.8%, campo; 6.3%, generación, transmisión y distribución de energía eléctrica, suministro de agua y de gas por ductos al consumidor final; 2.3%, comercio al por mayor y al por menor, y 0.9%, industrias manufactureras.

Las bajas del ITAEE de Campeche y Tabasco fueron por menores precios del petróleo y la deducción en la producción de hidrocarburos, ya que el Producto Interno Bruto de estos estados depende en 80.3 y 54.1% de la minería petrolera, que entre julio y septiembre del 2017 se redujo 12.4 y 13.3 por ciento.

Raymundo Tenorio Aguilar, especialista del Tecnológico de Monterrey, puntualizó que Campeche lleva años registrando caídas severas; es decir, se encuentra en una depresión económica y algo similar ocurre con Tabasco desde el 2014, derivado de la fuerte desaceleración de la actividad petrolera.

Mientras que en Chiapas y Oaxaca, dijo, las actividades primarias y de servicios tuvieron pérdidas por la falta de inversión.

Kristobal Meléndez Aguilar, analista del Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP), manifestó que cuando se acentúe la reconstrucción de las entidades afectadas por el sismo del 7 de septiembre (Oaxaca y Chiapas), se espera que sus economías dibujen incrementos importantes.

Asimismo, el director del Instituto para el Desarrollo Industrial y el Crecimiento Económico (Idic), José Luis de la Cruz Gallegos, refirió que el bajo dinamismo del sector energético condiciona los resultados del desarrollo económico de esta región.

En tanto a las tasas positivas de Quintana Roo, Guerrero y Yucatán, el analista del CIEP y el director del Idic coincidieron en que se debe al turismo y a la diversificación de actividades.

BCS, a la cabeza

Al otro extremo, el ITAEE del norte fue el de mayor crecimiento, con 3.1%, gracias a que los estados de la frontera “exportaron como nunca”, indicó Tenorio Aguilar.

Este comportamiento se debe al aumento de 11.0% del sector construcción y de 3.1% en manufacturera.

Baja California Sur mostró el mayor avance anual regional y nacional con 17.9% en el tercer trimestre del año pasado, destacando en construcción (75.2%) y manufactura (3.7 por ciento).

Además, Nuevo León (4.6%), Coahuila (3.6%) y Baja California (2.0%) reportaron aumentos importantes en su economía, derivado de un incremento en sus industrias manufactureras, su principal sector, y en la construcción.

“Se había establecido que quizás iba a haber una reducción en la actividad económica por causas del Tratado de Libre Comercio de América del Norte; sin embargo, la región norte se vio beneficiada todavía debido a un tipo de cambio que permitió crecer las exportaciones; además, hay una alta demanda de Estados Unidos de productos agropecuarios”, destacó Meléndez Aguilar.

Sobre la construcción, de la Cruz Gallegos señaló que se trata de una recuperación en el dinamismo económico de los estados, porque en ese periodo del año es cuando empiezan a ejecutar los presupuestos para proyectos.

Las contracciones del ITAEE en la zona se dieron en Durango (1.5%), Tamaulipas (1.3%) y Sonora (1.0%), aseveró, porque no ha habido nuevas aperturas de establecimientos secundarios por la inseguridad pública.

La economía del centro-occidente también ascendió (2.2%), liderada por Guanajuato, San Luis Potosí y Jalisco,  que presentaron variaciones superiores a 3.5 por ciento. Solamente Zacatecas disminuyó (2.9 por ciento).

“Guanajuato y Jalisco siguen teniendo un buen comportamiento en parte por la industria exportadora, además de que las inversiones que llegan ahí son importantes, lo cual ayuda a que esta región tenga un buen desempeño en la parte industrial que es un distintivo junto con la infraestructura que se genera alrededor”, expresó el director del Idic.

En el centro, con una tasa anual de 1.6%, sobresalen Puebla (8.3%, segundo lugar en el país), Estado de México (3.5%) y Ciudad de México (1.3%); Tlaxcala, Morelos e Hidalgo exhibieron descensos.

El analista del CIEP enfatizó que los estados tienen una amplia distribución de productos a lo largo del territorio nacional, lo cual mantuvo en buen dinamismo los sectores durante el tercer trimestre del año pasado, a pesar de los sismos de septiembre pasado.

Recordó que la actividad económica depende de muchos factores, particularmente del comercio exterior e inversión pública: “entonces habrá que esperar cómo se desarrollan durante este año algunos elementos para determinar si estos estados que tuvieron una tendencia a la alta se mantienen”.

mariana.alvarez@eleconomista.mx

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