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Televisa y David Martínez volverán a competir con Slim: Compran AT&T por 2,000 millones de dólares

Televisa y Fintech Holdings acordaron adquirir el segundo operador móvil del país. La salida de AT&T se suma a la de Telefónica y vuelve a exhibir las dificultades de México para retener grandes inversiones internacionales en telecomunicaciones.

Ilustración EEarchivo

Grupo Televisa y Fintech Holdings, del empresario mexicano David Martínez, anunciaron este martes un acuerdo para adquirir AT&T México por 2,000 millones de dólares, una operación que supondrá la salida del gigante estadopero unidense del mercado móvil mexicano, después de más de una década de inversiones en infraestructura, espectro y redes de telecomunicaciones.

El anuncio ocurre después de que El Economista revelara el martes 6 de octubre que había regresado a la mesa una negociación para vender AT&T México a un grupo inversor encabezado por David Martínez, ahora con una oferta en firme.

El empresario controla intereses en Telecom Argentina, operador de la marca Personal, y mantiene una larga trayectoria de inversiones en telecomunicaciones octubre de 2026.

La transacción reúne a Televisa y Fintech Holdtings en un consorcio donde cada compañía tendrá una participación de 50 por ciento. El precio de compra está sujeto a ajustes y será financiado mediante efectivo disponible y deuda garantizada sin recurso al consorcio, según el comunicado enviado a los mercados financieros.

La compra todavía requiere autorizaciones regulatorias y las empresas esperan concluirla durante el primer trimestre de 2027.

AT&T se marcha después de 11 años en México

La operación pone fin a una etapa iniciada entre 2014 y 2015, cuando AT&T anunció y concretó la adquisición de Iusacell y Nextel México, con la intención de convertirse en un competidor de escala frente a Telcel, de América Móvil.

Once años después de aquellas adquisiciones, la estadounidense acordó desprenderse de una operación que cerró 2025 con 24.7 millones de suscriptores móviles, ingresos consolidados por 85,400 millones de pesos y una utilidad de operación de 1,400 millones de pesos.

La salida anunciada de AT&T se suma al proceso de desinversión de Telefónica Movistar, que también optó por abandonar la operación directa del negocio móvil mexicano, mediante una transacción acordada con inversionistas encabezados por OXIO.

Se trata de dos grandes grupos internacionales de telecomunicaciones que han decidido retirarse del mercado mexicano, pese al tamaño de su población, su cercanía con Estados Unidos y la creciente demanda de conectividad.

Ambas decisiones exhiben un problema estructural para México. El país ha conseguido atraer a operadores internacionales, pero no ha logrado ofrecer condiciones suficientes para retenerlos indefinidamente como inversionistas directos en redes móviles.

El elevado costo del espectro radioeléctrico figura entre las dificultades históricas del sector, aunque no puede considerarse por sí solo la causa de ambas decisiones empresariales.

En México, los operadores han cuestionado durante años los derechos anuales por utilizar frecuencias, debido a su impacto sobre la rentabilidad y los recursos disponibles para ampliar las redes.

Apenas el 6 de octubre, Mónica Aspe, directora general de AT&T México, advirtió que el país cuenta con aproximadamente 645 MHz de espectro concesionado, equivalentes a 38 por ciento de una referencia internacional de 1,700 MHz para escenarios de alta demanda.

La ejecutiva también cuestionó el costo de las frecuencias y sostuvo que los recursos destinados a pagar derechos dejan de estar disponibles para construir infraestructura.

AT&T ganó una batalla por el espectro antes de anunciar su salida

La decisión de venta llega además en un momento particular para AT&T México.

El 7 de octubre, El Economista informó que la compañía había ganado una batalla judicial de casi siete años que le permitirá utilizar 50 MHz continuos de espectro en la banda de 3.5 GHz para servicios móviles en las nueve regiones celulares del país.

El litigio comenzó en 2019, cuando el entonces Instituto Federal de Telecomunicaciones limitó el aprovechamiento de esas frecuencias al acceso inalámbrico fijo.

La resolución judicial obligó a la Comisión Reguladora de Telecomunicaciones (CRT) a modificar los títulos de concesión para incorporar también los servicios móviles, lo que abre la posibilidad de fortalecer la capacidad de la red 5G de AT&T.

El resultado también representa un activo para sus futuros propietarios, pues amplía las posibilidades de aprovechamiento comercial de una banda particularmente relevante para las redes de quinta generación.

AT&T consiguió así una victoria regulatoria para su red 5G apenas seis días antes de anunciarse el acuerdo para vender su negocio mexicano.

David Martínez vuelve a encontrarse con Carlos Slim

David Martínez, fundador de Fintech Holdings, no es un inversionista nuevo en el negocio de las telecomunicaciones.

En Argentina construyó una posición relevante en Telecom Argentina, empresa que opera la marca Personal, y participó en la consolidación de servicios móviles, Internet y televisión de paga.

Su expansión lo llevó a competir directamente con América Móvil, de Carlos Slim, una rivalidad empresarial documentada por El Economista desde 2016.

Martínez también tiene antecedentes de negocios con Televisa. En 2013 adquirió Cablecom por 250 millones de dólares y en 2014 vendió esa empresa al grupo mexicano por 525 millones de dólares.

Más recientemente, Fintech ingresó al capital de Grupo Televisa y aumentó su participación mediante nuevas inversiones.

Con la adquisición acordada de AT&T México, Martínez vuelve a colocarse frente a Slim, ahora en el mercado mexicano, donde Telcel conserva el liderazgo de la telefonía móvil.

Para Televisa, la transacción representa una oportunidad de ampliar su participación en telecomunicaciones móviles y complementar sus negocios de conectividad fija, aunque la estructura anunciada corresponde a una inversión conjunta y no a una integración operativa ya consumada.

Una operación que deberá superar el examen regulatorio

La adquisición tendrá que ser revisada por las autoridades competentes en materia de competencia económica y telecomunicaciones, debido a las actividades que mantienen las empresas involucradas y a la importancia de los activos que cambiarán de propietario.

El análisis deberá considerar la participación de Televisa en servicios fijos y de televisión de paga, la posición de AT&T en telefonía móvil y el espectro radioeléctrico asociado con sus concesiones.

El comunicado no precisa todavía si habrá cambios en la marca AT&T, en la administración del operador, en sus planes comerciales o en sus compromisos de inversión.

Televisa anticipó que registrará su participación mediante el método de participación contable, correspondiente a inversiones en asociadas y negocios conjuntos.

La operación modifica las perspectivas de competencia en el sector mexicano de telecomunicaciones, pero también deja una interrogante de mayor alcance.

Después de atraer a AT&T y Telefónica como competidores internacionales de Telcel, México enfrenta ahora la salida de ambos grupos como operadores directos.

El desafío no será solamente encontrar nuevos propietarios para sus redes, sino construir condiciones que permitan sostener la inversión, la competencia y la expansión de la conectividad a largo plazo.

Periodista de negocios para El Economista, con especialidad en telecomunicaciones e infraestructura. Es licenciado en comunicación y periodismo por la UNAM, con estudios posteriores en el ITESM Campus Ciudad de México, el ITAM y la Universidad Panamericana. Fue colaborador en Grupo Radio Centro, Televisa, El Financiero y Alto Nivel. Ha sido moderador en los congresos internacionales de Futurecom y NexTV Latam; y también es citado en diversos análisis sobre telecomunicaciones y radiodifusión de la OCDE, la GSMA y la ASIET.

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