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Tannin ArtBar: una experiencia que combina vino, gastronomía y arte
Suscriptores de Club El Economista vivieron una experiencia dedicada a descubrir los sabores y la riqueza vitivinícola de México durante una cata en Tannin ArtBar.
Experiencia Noches de vino Tannin ArtBar/ Suscriptores Club El Economista. Foto: Hugo Salazar/El Economista.
Por segunda ocasión, los suscriptores de Club El Economista visitaron Tannin ArtBar, un espacio que combina vino, gastronomía y arte en una propuesta que busca ofrecer algo diferente en cada visita.
La experiencia, titulada “Saborea cada rincón de México en una copa de vino”, fue dirigida por Diego Mutzenbecher, fundador de Fufluns Wines & Tannin ArtBar, quien acompañó a los participantes durante el recorrido y respondió sus preguntas sobre los vinos, las regiones vitivinícolas y los maridajes.
Experiencia Noches de vino Tannin ArtBar/ Diego Mutzenbecher. Foto: Hugo Salazar/El Economista.
Más que una cata tradicional, la propuesta busca acercar a los asistentes a la diversidad gastronómica y vitivinícola del país. La dinámica consistió en relacionar vinos de distintas regiones de México con platillos y productos representativos de diferentes estados.
Un recorrido por las regiones de México
La velada comenzó con un primer vino Tacuche Espumoso de Querétaro, que fue acompañado por una tabla de quesos mexicanos. El segundo vino de Coahuila, Don Leo Zinfandel Rosado fue acompañado por un ceviche porteño.
Experiencia Noches de vino Tannin ArtBar/ Suscriptores Club El Economista. Foto: Hugo Salazar/El Economista.
El Tacuche Tinto de Guanajuato fue el tercer vino, que se acompañó con un plato muy chilango, dos gorditas pequeñas de chicharrón con guacamole. Para cerrar con broche de oro, los miembros del Club disfrutaron del vino Casa Magoni Cabernet Sangiovese de Baja California que maridaron con taquitos dorados de cordero.
Experiencia Noches de vino Tannin ArtBar/ Suscriptores Club El Economista. Foto: Hugo Salazar/El Economista.
Experiencia Noches de vino Tannin ArtBar/ Suscriptores Club El Economista. Foto: Hugo Salazar/El Economista.
De acuerdo con Mutzenbecher, la experiencia nació a partir de una colaboración con otras empresas para crear un recorrido por México a través del vino y la gastronomía.
“Intentamos transmitir gastronomía y viticultura de México en una sola experiencia”, explicó el propietario, quien señaló que la selección de vinos cambia constantemente para dar cabida a nuevos proyectos y regiones del país.
Experiencia Noches de vino Tannin ArtBar/ Suscriptores Club El Economista. Foto: Hugo Salazar/El Economista.
Un espacio para mucho más que catas
Aunque las experiencias alrededor del vino son uno de sus principales atractivos, Tannin ArtBar busca consolidarse como un espacio multifacético. El lugar funciona como wine bar, restaurante y galería de arte, con una programación que se transforma constantemente.
La galería cambia de exhibición aproximadamente cada dos meses y ha presentado, hasta ahora, más de 15 exposiciones, principalmente de artistas mexicanos.
Durante la visita de los suscriptores, el espacio presentó dos exposiciones de una misma fotógrafa: Pies Descalzos, un recorrido visual por la India, y Vámonos al Ángel, una serie relacionada con la celebración de la primera victoria de México frente a Sudáfrica durante el Mundial.
Experiencia Noches de vino Tannin ArtBar/ Suscriptores Club El Economista. Foto: Hugo Salazar/El Economista.
Esta rotación es parte esencial de la identidad del lugar. La intención es que quienes regresan puedan encontrarse con una experiencia distinta: desde una nueva exposición hasta una cata temática, talleres de fotografía o pintura y otros eventos.
Vinos para cada momento
Tannin ArtBar cuenta con más de 100 etiquetas de vino disponibles por copeo y ofrece experiencias a lo largo de la semana. Como restaurante, opera de miércoles a domingo a partir de las 14:00 horas, con una propuesta gastronómica internacional diseñada para acompañar las diferentes opciones de vino.
El menú, a cargo del chef René Rodríguez, también se renueva con el tiempo. La filosofía, explica Mutzenbecher, es mantener una cocina sin pretensiones, accesible y fácil de maridar, pero que al mismo tiempo permita disfrutar de los sabores.
Experiencia Noches de vino Tannin ArtBar/ Chef René Rodríguez. Foto: Hugo Salazar/El Economista.
La propuesta busca adaptarse a diferentes ocasiones: desde sentarse a leer un libro acompañado de una copa de vino, recorrer una exposición, disfrutar de una comida o cena, hasta convertir el espacio en escenario para una cita o una celebración.
Así, la experiencia para los suscriptores fue una muestra de lo que Tannin ArtBar busca ofrecer: un acercamiento al vino mexicano que no termina en la copa, sino que se complementa con gastronomía, arte y la posibilidad de descubrir algo nuevo cada vez que se cruza la puerta del lugar.
Experiencia Noches de vino Tannin ArtBar/ Suscriptores Club El Economista. Foto: Hugo Salazar/El Economista.
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